Gramr: La Excalibur del Norte

Todos habéis oído hablar de Excalibur y cómo llegó ésta a manos de Arturo. Puede que la historia de otra espada, llamada Gramr, no os sea tan familiar pese a que guarde muchos paralelismos con la de la leyenda artúrica. Su historia es muy interesante y se narra en la Saga de los Volsungos, narración en la que entra de mano del mismísimo Odín…

“En medio del salón del rey Völsung crecía un un roble gigantesco llamado Barnstokkr, podría decirse que el árbol albergaba el salón y no al contrario. En dicho salón y entorno a ese roble se celebraba el matrimonio de Signi, hija de Völsung, con el rey de Gothaland, Siggeir. Durante el banquete, bien entrada la noche, apareció entre los invitados un viejo con aspecto de mendigo, era muy alto y su capa estaba raída y sucia, sus pies descalzos y cabeza cubierta con un gran sombrero. Nadie parecía reconocerlo pese a que su rostro era muy particular y le faltaba un ojo. El viejo se acercó al tronco del roble y, de entre sus ropajes, sacó una maravillosa espada como no había visto nunca ninguno de los invitados.

-Éste es el presente que os ofrezco-. Dijo manteniendo la espada a la vista de todos, por encima de su cabeza, la hoja refulgía con la luz de los fuegos del salón y parecía como si hubiera serpientes dentro de ella.- El que sea digno de empuñarla, que la tome y se convertirá en su dueño.

No acabó de pronunciar estas palabras cuando, como un relámpago, descargó la espada contra el roble y la clavó en su tronco hasta la empuñadura. El anciano se hizo a un lado y todos los invitados quisieron ir a por la espada. En medio de la confusión, el viejo desconocido desapareció como había llegado pero, a decir verdad, nadie lo hecho de menos porque todos habían sido hipnotizados por la belleza de la espada. Todos intentaron extraer aquella maravillosa arma del tronco, pero nadie lo consiguió… Hasta que el hijo pequeño de Völsung, Sigmund, lo intentó. En cuanto la mano del muchacho se cerró sobre la empuñadura de la espada, ésta se dejó sacar de la madera sin esfuerzo. Todos quedaron maravillados de nuevo ante la belleza de la hoja y ante el prodigio de que hubiera sido extraída de la madera por aquel muchacho.

Siggeir deseaba, a toda costa, hacerse con la espada y le ofreció a Sigmund tres veces su peso en oro a cambio de ella… Pero el muchacho le respondió:

-La espada ha estado en el tronco a tu disposición, lo mismo que yo la extraje pudiste extraerla tú si tan grande era tu deseo de poseerla… No te la cedería ni por todo el oro de Gothaland.

Las palabras de Sigmund hirieron gravemente el honor de su cuñado, Siggeir, y acabarían por marcar el destino de ambos.”

Ilustración”: “Gramr” © Vítor González 2019

Runas: Raidho

Raidho puede significar rueda, andar o viajar, pero también tiene un significado más profundo. Un viaje puede ser largo y arduo, y requiere planificación, previsión, determinación y fortaleza. Raidho, por lo tanto, puede referirse al viaje de la vida (la rueda de la vida), o a una búsqueda espiritual. Raidho también puede significar transporte o comunicación, como entregar o recibir un mensaje.

También la podéis encontrar transcrita como Raidha, Radh o Reidh.

Ilustración “Reidh”, del libro Arte del Norte de Vítor González.

Contando Urracas

En el folklore quedan fosilizados muchos retazos de saberes antiguos, difíciles de datar y de interpretar, pero perfectamente reconocibles si nos molestamos en buscarlos. Uno de mis preferidos es una cancioncilla infantil inglesa titulada One For Sorrow (una, una pena), los versos de la canción van contando urracas y, por cada número de ellas, da un vaticinio. Para nosotros hoy sólo es una rima infantil, una canción para acompañar el juego de los niños pero, en realidad, One For Sorrow nos recuerda que, en la vieja Europa pagana, se interpretaba el futuro observando el comportamiento de las aves.

One for sorrow,
Two for joy,
Three for a girl,
Four for a boy,
Five for silver,
Six for gold,
Seven for a secret,
Never to be told,
Eight for a wish,
Nine for a kiss,
Ten for a bird,
You must not miss.

Ésta es una de las versiones de la letra de la canción, pero existen (mejor sería decir existían) múltiples variantes locales a lo largo y ancho de Inglaterra. En 1980, la cadena de televisión británica ITV, produjo un programa infantil llamado Magpie que usó esta versión como sintonía y, su popularidad, eclipsó y borró de la memoria colectiva esas otras letras alternativas… Pero llevan recopilándose distintas rimas de One For Sorrow desde el siglo XVII.

No es casualidad que la canción hable de urracas, la relación de los córvidos con la mitología celtogermánica es muy amplia e intensa en lo que se refiere a la predicción del futuro. Supongo que el hecho que sean aves sociales, con hábitos similares a los humanos, hace que las tengamos por más inteligentes que otras especies de pájaros. El hecho es que, tanto Odín como Lugh, se sirven de dos cuervos para estar al tanto de todo lo que sucede. Las Morrigu irlandesas y la nórdica Skadi (Skata es el nombre de la urraca en nórdico) también son otras deidades íntimamente relacionadas con los córvidos. A nosotros, nos han llegado ecos de esa tradición, retazos de la creencia de que hay aves que pueden predecir nuestro futuro: el graznar de cuervos o urracas suele ser tomado como presagio de muerte en muchas regiones de Europa; en Poitou (Francia), se creía que el graznar de las urracas avisaba de la cercanía de una manada de lobos; incluso, en Asturies, un cuervo graznando sobre una peña puede indicar la existencia de un tesoro enterrado por los míticos moros…

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Hoy conocemos esa canción infantil inglesa, que nos dice que es un mal augurio cruzarse con una urraca solitaria (de hecho, hay una fórmula para conjurar ese peligro, que consiste en desearle buenos días y preguntarle por su familia), pero cruzarse con varias puede predecirnos hechos más felices… Y lo más curioso es que, esa creencia, no se circunscribe únicamente a Inglaterra, también la encontramos en Alemania y, también, en Asturies. Así, Alberto Álvarez-Peña, documentó en Colunga una versión asturiana de la cancioncilla inglesa:

Una un disgustu,

Dos un pesar,

Tres un nacimientu,

Cuatru una alegría,

Cincu un casamientu. (2)

Ilustración de cabecera © Björn Bergman

(1) Twilight Dreamer © Ingrid Houwers

(2) Alberto Álvarez-Peña Animales Míticos d’Asturies 2003

La Rosa Blanca de Estalingrado

Dado que el mundo está tan lleno de muerte y horror, intento una y otra vez consolar mi corazón y recoger las flores que crecen en medio del infierno“.

Herman Hesse

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Hoy me desvío completamente de la temática del blog, permitidme esa licencia.

Cada vez que echamos la vista hacia el pasado encontramos historias de gente corriente que, en unas circunstancias dramáticas, se convierten en personajes extraordinarios (otras muchas se transforman en seres despreciables, es cierto). Pero todos esos personajes, los extraordinarios y los despreciables, suelen ser víctimas del olvido con inusitada rapidez. Supongo que, en gran medida, eso es debido a quién nos cuenta la Historia y cómo nos la cuenta… Y con esto no me estoy refiriendo al ámbito académico sino a la cultura popular. Creo que las fuentes principales de conocimiento histórico de la mayoría de nosotros son el cine, la televisión, la literatura… Hemos aprendido a ver el pasado con la mirada de Hollywood, con la visión estadounidense de la Historia. Hemos asumido a sus héroes y sus enemigos como los nuestros. No es que esto sea bueno ni malo, pero conviene recordar que es una visión parcial y, si ampliamos un poco el espectro, tendremos una visión más compleja y con muchos más matices.

Esa larguísima introducción viene a cuento porque, hoy, intentaré hablaros de una heroína soviética de la II Guerra Mundial, Lidiya Lilya Litvyak , una mujer de la no había oído hablar hasta hace unos días.

Esta semana, un conocido, compartió en Facebook una foto antigua de una chica muy joven con uniforme de piloto. Era Natalya Meklin, piloto de las fuerzas aéreas de la URSS durante la II Guerra Mundial. Esa foto despertó mi curiosidad y me hizo descubrir la alucinante historia de las aviadoras soviéticas durante la Gran Guerra Patriótica y, de entre todas ellas, la historia más sorprendente es la de Lilya Litvyak, la primera mujer As de la aviación mundial.

Lilya nació en Moscú el 18 de agosto de 1921 y su educación es un fiel reflejo del ideal soviético de la época, las mujeres han de emanciparse y ocupar su lugar en las actividades tradicionalmente desempeñadas por hombres. Así, siendo admiradora de la aviadora Marina Raskova, se une siendo aún muy niña al aeroclub local. Empezó a pilotar con 15 años y consiguió el título de instructora de vuelo con solamente 16.

Cuando los nazis invadieron la URSS en junio del 41, tuvo que falsificar su historial de horas de vuelo para poder alistarse en las fuerzas aéreas. Quedó encuadrada en uno de los tres regimientos femeninos que estaba formando la que había sido su ídolo de juventud, Marina Raskova. Pronto se hizo notar entre todas las reclutas, por su talento natural para pilotar pero también por su aspecto físico, tenía 19 años pero era muy menuda y no aparentaba más de 15 o 16, y por su carácter rebelde e indisciplinado. Ese comportamiento poco militar y extravagante acabaría siendo parte de su leyenda pero, en un primer momento, generó bastantes dudas entre sus superiores y sus compañeras sobre su capacidad para llegar a ser piloto de combate. Así, durante su periodo de instrucción, se convirtió en una verdadera pesadilla para Nina Ivakina, la oficial política que se encargaba de vigilar la idoneidad ideológica de las reclutas. Entre las faltas de Lilya en esta época se cuentan que, se negó a que le cortaran su melena rizosa al comienzo de la instrucción y, más tarde, se blanqueó el pelo; bastante más grave fue abandonar sin permiso su acuartelamiento para ir a bailar con soldados de otra unidad, por esta escapada tuvo que presentarse ante un tribunal militar y, para asombro de Ivakina, no pidió disculpas ni dijo sentir remordimiento alguno por su acción. Esta representante del Partido llegó a definirla en tres palabras: “Ostentosa, coqueta, aviadora“.

Igualmente negativa fue la primera impresión que causó a la que acabaría siendo su mecánica, Inna Paspotnikova. Una noche, Lilya, descosió el forro de piel de las botas de su uniforme de invierno y, con ese retal de piel, se hizo un llamativo cuello para su mono de vuelo. A la mañana siguiente se ganó una dura reprimenda de la comandante del regimiento, que la obligó a volver a coser la piel en su sitio. Paspotnikova pensó que cómo iba ser posible ganar la guerra con aquellas chiquillas que sólo se preocupaban por la apariencia de su uniforme.

Contra todo pronóstico, aquella chica de aspecto infantil y carácter indisciplinado, acabó convirtiéndose en la mejor piloto de caza de la historia de la aviación. Tras pasar casi todo 1942 en la zona de Sarátov, realizando misiones de escolta y patrulla relativamente sencillas, en septiembre es traslada, junto con sus compañeras más aventajadas, a un regimiento masculino estacionado en los alrededores de Estalingrado. Las cuantiosas bajas que ocasionaba la Luftwaffe entre los pilotos soviéticos acabaron por disipar las últimas suspicacias por emplear mujeres en unidades de combate. Allí forjará su leyenda, luchando en una de las batallas más duras de toda la guerra contra la fuerza aérea más poderosa de su época.

En su segunda misión sobre Estalingrado consigue derribar un bombardero JU88 y, poco más tarde, un caza BF109 pilotado por Erwin Maier, un As alemán condecorado en varias ocasiones con la Cruz de Hierro, que logró saltar en paracaídas y fue capturado. El prisionero pidió conocer al piloto que había lo había conseguido derribar, cuando le presentaron a una niña rubia con uniforme de vuelo Maier pensó que los soviéticos se burlaban de él, Lilya tuvo que explicarle por señas las maniobras que ambos habían hecho en el aire para que el alemán la creyese.

Es en esos meses finales del 42 cuando Litvyak se convierte en leyenda, combatiendo sobre la ciudad sitiada de Estalingrado. En diciembre es transferida a una unidad de élite y, en ambos lados del frente, empiezan a circular historias sobre ella hasta el punto que hoy resulta difícil distinguir su vida real de su leyenda. Se dice que en esa época mandó pintar un lirio blanco (Lilya significa “lirio” en ruso) en el fuselaje de su caza; esa flor blanca sería identificada, desde la distancia, por los pilotos alemanes como una rosa blanca y de ahí vendría el ápodo con el que pasó a la historia. Esto parece ser parte de lo legendario porque su avión era también usado por otros pilotos, de hecho, su mecánica Inna Paspotnikova tenía que dedicar muchas horas de trabajo acondicionando los mandos del caza a la baja estatura de Lilya cada vez que ésta volaba, por lo que resulta difícil pensar que pudiera personalizar de una forma tan evidente una aeronave que también era utilizada por otros pilotos. Más plausibles resultan otras anécdotas suyas también relacionadas con las flores, así, parece que solía llevar flores en la carlinga y, a veces, hacía una especie de ceremonia antes de algunas misiones arrojando flores, que ella misma recogía, sobre las alas de su avión.

En su corta carrera militar llegó a ser derribada en un par de ocasiones, en una de sus más famosas batallas aéreas se enfrentó a tres BF109, consiguió derribar a dos y el tercero la derribó a ella. Consiguió hacer un aterrizaje de emergencia y resultó herida de gravedad en una pierna. Para entonces ya se había convertido en una heroína para sus compatriotas y en un mito para sus enemigos.

Durante esos primeros meses de 1943 inicia una relación sentimental con otro piloto, Alexey Solomatin, no todos sus biógrafos se ponen de acuerdo sobre el alcance de esta relación pero, lo que está claro es que la muerte de Solomatin en un aterrizaje forzoso el 21 de mayo de ese año supuso un durísimo golpe para Lilya. Ella misma se lo confesó a su madre en una carta, donde se refiere a Solomatin como “mi amigo más íntimo“. Unas pocas semanas más tarde, en junio, la que moría en combate era Yekaterina Katya Budánova, otra de sus mejores amigas (y la otra mujer que consiguió alcanzar la consideración de As durante la II Guerra Mundial). Ambas muertes supusieron una tragedia para Lilya hasta el punto que, según testimonios de compañeros, le hizo comportarse de forma aún más agresiva en combate y perder su habitual carácter jovial y despreocupado en tierra.

El 1 de agosto de 1943, mientras realizaba una misión de escolta en plena Batalla del Kursk, el caza de la teniente Lilya Litvyak, no regresó a la base. Su compañero de escuadrón Ivan Borisenko declaró que había visto como el avión de Lilya se perdía entre las nubes en medio del combate, echaba humo e iba perseguido por dos cazas alemanes… Pero que no había visto el avión caer, ni abrirse ningún paracaídas. La Rosa Blanca tenía un final digno de su leyenda, desapareciendo entre las nubes para siempre sin llegar a cumplir 22 años.

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Los restos de su Yak-1b no se encontraron nunca, siempre quedó la duda de si Lilya había muerto o, quizás, hubiera podido saltar en paracaídas y hubiera sido capturada por los alemanes. Esta incertidumbre sobre su desaparición es una de las causas de que, la mejor aviadora de la II Guerra Mundial, no recibiese en su momento los honores póstumos que merecía. Hay que recordar que el estalinismo fue un periodo especialmente paranoico a nivel político, los soldados soviéticos capturados por el enemigo eran considerados traidores y, sobre los desaparecidos en combate, se extendía la sospecha de que hubieran desertado. Por eso, cuando el comandante de su regimiento solicitó para ella la máxima condecoración de la URSS (ser considerada Heroína de la Unión Soviética), tal honor se le denegó. Es posible que Lilya hubiera sobrevivido a su tercer derribo y hubiese sido capturada, de ser así no sería extraño que no hubiese regresado a la URSS tras el final de la guerra, allí hubiera sido enviada una larga temporada a un campo de reeducación en el mejor de los casos, en el peor podría esperar una ejecución discreta a cargo de NKVD (nada improbable si tenemos en cuenta que, su padre, había sido uno de los desaparecidos en las purgas de los años 30)… Pero si hubiera sido capturada los nazis, éstos, hubieran explotado masivamente la baza propagandística que supondría el cautiverio de la mejor aviadora soviética. Lo más probable es que Lilya muriese el 1 de agosto de 1943.

Su mecánica y amiga, Inna Paspotnikova, se dedicó tras la guerra, durante 36 años, a buscar los restos de Lilya para despejar cualquier duda sobre su memoria. En 1979, logró dar con los restos de una aviadora en una fosa común en Ucrania, que fueron identificados como los de la teniente Lidiya Lilya Litvyak. En 1990 la Rosa Blanca de Estalingrado fue condecorada, a título póstumo, como Heroína de la Unión Soviética.

Desconozco si Herman Hesse llegó a oír hablar de Lilya alguna vez, pero estoy seguro que no tendría ni la más mínima duda en reconocerla como una de esas flores que crecen en medio del infierno.

Para conocer más datos sobre su historia, y también las de otras aviadoras soviéticas de la II Guerra Mundial, podéis consultar:

Cottam, Kazimiera J. (1998). Women in War and Resistance: Selected Biographies of Soviet Women Soldiers

Milanetti, Gian Piero (2011). Le Streghe della Notte: La storia non detta delle eroiche ragazze-pilota dell’Unione Sovietica nella Grande Guerra Patriottica

Yenne, Bill. The White Rose of Stalingrad: The Real Life Adventure of Lidiya Vladimirovna Litvyak, the Highest Scoring Female Air Ace of All Time

Fotos, en el orden que se han insertado: Lilya sobre el ala de su Yak-1b; Lilya, recogiendo lirios durante un permiso; Lilya, Katya Budánova y Masha Kuznetsov consultando un mapa; recreación artística del Yak-1b pilotado por Lilya en la primavera del 43.

Nadie se acuerda de Ende

Hace pocas semanas, las secciones de cultura de decenas de medios digitales se hicieron eco de un estudio que confirmaba que las mujeres también habían iluminado libros en la Edad Media. Los restos, de azul ultramar o lapislázuli, que se encontraron en el sarro de la dentadura de una mujer del siglo XI parecían confirmar que, dicha mujer, había sido iluminadora en un monasterio alemán y afinaba las cerdas de su pincel con los dientes (podéis leer la noticia aquí). Seguro que todos habéis leído o, al menos, visto esta noticia en vuestras redes sociales… Se ha convertido en algo casi viral.

El estudio es impresionante y no hay nada que objetarle, pero el tratamiento de la noticia me deja un regusto amargo (puede que el azul ultramar sepa así). La investigación se realizó en el Instituto Max Plank de Alemania y fue publicado, originalmente, por la revista Science Advances y se han publicado reseñas sobre él en centenares de medios, muchos de ellos españoles. La noticia no es para menos ¡Una mujer iluminando textos sagrados! ¡En plena Edad Media!…

Entre todos esos medios que se hacen eco de la gran noticia, ni los extranjeros ni los españoles, han dedicado ni una línea para recordar a la buena de Ende. La Historia es muchas veces injusta, pero el periodismo del siglo XXI es cruel y carece de memoria. En el año 975 se concluyó una magna obra de arte, un Beato iluminado, seguramente en el monasterio de Tábara (Zamora), un siglo más tarde fue donado a la catedral de Girona y, por eso, hoy lo conocemos como Beato de Girona. Esa obra maestra de la iluminación medieval fue firmada por sus autores, se realizó gracias al patrocinio del Abad Dominicus y fue iluminado por Emeterius, “monje y sacerdote“, y por Ende, “pintora y sierva de dios“.

Más de mil años más tarde, casi todos los periódicos españoles, nos informaron del gran descubrimiento realizado al analizar el sarro de la dentadura de una monja alemana sin nombre… Pero nadie recuerda a la pobre monja zamorana Ende.

Thiess de Kaltenbrun: el Sabueso de Dios

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Si Álex de la Iglesia conociese esta historia la convertiría en una película, al menos eso creo yo. El caso de licantropía del sueco Thiess de Kaltenbrun es uno de los más curiosos de la historia, aúna elementos muy cinematográficos (de terror de serie B de los 50) con un drama judicial y, lo mejor de todo, es un hecho totalmente real.

En 1691 un ya muy anciano Thiess fue llamado a juicio en calidad de testigo, se había producido un robo en la iglesia local y se creía que él podía haber visto algo. En el pueblo existía la creencia de que el viejo podía transformarse en lobo pero, en un principio, el tribunal no estaba interesado en esas circunstancias. El viejo, consciente de lo que sus vecinos pensaban de él, admitió libremente durante el juicio que él había sido un wahrwolff (hombre-lobo) pero que ya llevaba más de 10 años sin abandonar la apariencia humana. A continuación, desgranó el más fantástico relato de licantropía que se haya narrado nunca.

Thiess ya había acudido a los tribunales 10 años antes, para acusar a un granjero local de haberle roto la nariz. Según había declarado entonces había descendido al infierno transformado en lobo, allí, se enfrentó al granjero que era un brujo que servía al demonio y, en el transcurso de la lucha, el granjero le había roto la nariz con un cayado decorado con crines de caballo. El juez del caso desestimó la acusación y tomó las declaraciones de Thiess como los desvaríos de un viejo. Ahora, en 1691, los jueces de tomarían un poco más en serio su historia. Tres noches al año (Pentecostés, San Juan y Santa Lucía) él y otros como él se transformaban en lobos, robaban algunas reses de las granjas locales y las devoraban. A continuación ponían rumbo al infierno, que era una isla al otro lado del mar y allí combatían al demonio y a sus servidoras las brujas y esto lo hacían porque ellos detestaban al demonio y eran los sabuesos de dios. Del resultado de esas batallas entre brujas y licántropos dependía la cosecha del año, si los lobos eran derrotados por los servidores del demonio el pueblo pasaría hambre y penurias, debían de recuperar además cuanto pudiesen del grano y el ganado robado por las brujas y devolverlo al mundo de los hombres.

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La capacidad de transformarse en lobo la había adquirido en su juventud siendo vagabundo, un compañero había brindado con él pronunciando un conjuro que le había convertido en licántropo. Thiess admitió en el juicio que él podía traspasar esa capacidad también a otros usando el mismo método: expirar tres veces sobre la jarra de bebida y brindar diciendo tú serás como yo, si la otra persona bebía de esa jarra se convertiría en hombrelobo. Pero él afirmó no haber traspasado esa capacidad a nadie.

A las preguntas de los jueces de si era devoto luterano y acudía con regularidad a la iglesia, admitió que no iba a misa porque era demasiado anciano para entender aquellos ritos. Durante el juicio también se demostró que, además de sus correrías lobunas nocturnas, Thiess era sanador y conocía conjuros para bendecir el ganado y el grano, evitar los ataques de lobo y parar las hemorragias. Pese a haber admitido en el tribunal que había sido licántropo, fueron sus conjuros  y no sus transformaciones lo que le hicieron ser condenado a flagelación y destierro. Los jueces estimaron que en sus encantamientos no se invocaba ni se pedía la intermediación de dios en ningún momento, por lo tanto eran de naturaleza criminal y maligna porque alentaban a los clientes de Thiess a alejarse del cristanismo.

(1) El Ataque del Hombre-Lobo de Lucas Cranach, 1512

(2) Les Lupins de Maurice Sand, 1858

Douglas: Un Escocés en la Reconquista

OK_00788.CR2Uno de los personajes principales de Outlaw King está muy relacionado con España, además es un viejo conocido de este blog, os estoy hablando de James Douglas el Negro. La película da un retrato bastante aproximado de su personalidad aunque, a priori, pueda parecernos de los personajes en los que los guionistas han dejado volar sus plumas más libremente. Sin embargo las pinceladas que vemos de la vida de Douglas en dicha película se basan en hechos reales.

Su padre Sir William Douglas fue el primer noble que se unió a la causa de William Wallace y, debido a ello, fue hecho prisionero por los ingleses y murió en prisión en Londres en 1298, además, sus posesiones en Escocia fueron confiscadas y entregadas a Robert Clifford. En Outlaw King vemos como James Douglas se presenta ante el mismísimo rey Eduardo I para solicitarle la devolución del feudo de su padre, es un hecho verídico que hizo encolarizarse con él al rey inglés…

Después de este encuentro el joven Douglas se convierte en poco más que un vagabundo, sin feudo ni señor al que servir. La película vuelve a plasmar fielmente su encuentro con Robert The Bruce: tras haber asesinado a John ComynRobert reclamó para sí la corona escocesa y comienza los preparativos para su coronación en Scone; cuando su comitiva va camino de Glasgow, se cruzan con el joven Douglas que avanza sólo en un caballo prestado y allí mismo le jura fidelidad al que será nuevo rey de Escocia. Junto a él sufrirá los primeros y duros reveses de la rebelión, la derrota en Mehtven a manos de Aymer de Valence y la no menos dolorosa derrota en la batalla de Dalrigh, esta vez a manos del clan MacDougall de Argyll. Ambas derrotas son narradas también en la película y, aunque se nos las presenta como hechos casi consecutivos, en la realidad transcurrieron varios meses entre ambas, pero la presión conjunta ejercida por sus enemigos ingleses y escoceses estuvo apunto de dar al traste con la rebelión en un primer momento. Esos duros reveses contribuyeron a cimentar una sólida relación personal entre Douglas y Robert.

El mote de El Negro se lo pusieron los ingleses, debido al terror que provocaban sus audaces incursiones tras las líneas enemigas. Otro episodio de su vida que se narra en Outlaw King, y que también es verídico pese a que resulte casi novelesco, es la toma del castillo que fuera de su padre durante el Domingo de Ramos de 1308. Douglas y un pequeño de grupo de seguidores se infiltraron en la vieja fortaleza familiar gracias a la ayuda de Thomas Dickson, un granjero que había sido vasallo de su familia. Cuando las tropas inglesas acudieron a la iglesia local para celebrar el Domingo de Ramos, fueron masacrados por los hombres de Douglas y sus antiguos vasallos al grito de “¡Douglas! ¡Douglas!”. Los ingleses que se rindieron no corrieron mejor suerte, todos fueron decapitados y quemados en una gran pira en el mismo castillo, cuyas despensas fueron saqueadas y sus pozos envenenados.

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Hasta ahí el Douglas cinematográfico pero, lo que no es tan conocido es que, este caballero escocés murió en Málaga durante la batalla del Castillo de Teba. Bruce, en su lecho de muerte, le arrancó la promesa de que  se encargaría de llevar su corazón embalsamado en peregrinación a Tierra Santa. Estando de camino en Flandes recibió la noticia de que Alfonso XI de Castilla preparaba una campaña contra el Reino de Granada y, Douglas y su comitiva, navegaron hasta Sevilla para poner sus fuerzas al servicio del monarca castellano. Parece que en el trascurso de la batalla, el contigente escocés, se vio rodeado por una fuerza enemiga muy superior y fue barrido del campo. Sin embargo, la leyenda sobre este suceso cuenta que, la caballería escocesa iba en vanguardia del ataque castellano e hizo retirarse al enemigo, cuando los escoceses trataban de dar caza a los moros que huían se encontraron con un contraataque de los musulmanes y muy lejos del resto de tropas cristianas. Douglas corrió para socorrer a William St Clair de Rosslyn, pero ambos acabaron rodeados por el enemigo. Viéndose perdido Douglas se arrancó el relicario con el corazón del rey y lo arrojó entre el enemigo gritando “Now pass thou onward as thou wert wont, and Douglas will follow thee or die.”(2) Y efectivamente lo siguieron cargando a la desesperada y encontrando la muerte bajo las murallas del Castillo de las Estrellas de Teba la mayoría del contigente escocés.

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Cuando sus restos y el corazón de Bruce fueron recuperados del campo fueron devueltos a escocia por Sir Willian Keith de Galston, que no había podido participar en la batalla por tener un brazo roto. La muerte de Douglas fue tan novelesca como el resto de su vida e incluso fue inmortalizada por Sir Walter Scott en Tales of a Grandfather. Hace tres meses hubo cierto revuelo mediático, del que nos hicimos bastante eco en este blog, alrededor de una posible lápida funeraria de James Douglas, que estaría depositada en el Museo de Álora (posibilidad con la que fuimos muy escépticos y de la que aún esperamos el veredicto de un perito geólogo, consultad los archivos del blog para conocer la pieza en cuestión)

Imagen principal: Aaron Taylor-Johnson caracterizado como James Douglas en la película Outlaw King (Netflix 2018)

(1) Memorial levantado en la Plaza de España de Teba (Málaga) en honor de James Douglas 

(2) “Ahora muéstranos el camino, ya que venciste, y Douglas te seguirá o morirá” 

(3) presunta lápida funeraria de Douglas que puede verse en el Museo de Álora