El fake de la cruz picta de Álora (y 2)

El periódico ABC se ha hecho eco de las sospechas que planteaba el domingo pasado sobre la autenticidad de la cruz picta de Álora. Para empezar me gustaría agradecerle a Mónica Arrizabalaga, la autora de ambos artículos, que haya prestado oído a mis argumentos y que los haya reproducido tan fielmente en este último.

Creo que este asunto ha quedado solucionado más allá de cualquier duda razonable y que poco más se puede añadir al tema, pero trataré de aclararos el origen de algunos datos que se mencionan en la noticia publicada ayer y que yo no pude incluir en la entrada del blog del domingo por falta de tiempo.

  • ¿Cómo doy con la cruz picta original? Cuando vi la primera foto de la estela de Álora me pareció auténtica, no encajaba cronológicamente con el paso por Málaga de Sir James Douglas, pero sí parecía una verdadera estela picta y me resultaba familiar… Con esa sensación me puse a rebuscar entre mis libros de arte medieval y, tras un rato de búsqueda, di con un diagrama de la cruz de Álora en el libro de Derek Hull Celtic and Anglo-Saxon Art Geometric AspectsEl problema es que en esa monografía se decía que la cruz era la Inchbrayock Cross y estaba depositada en el Montrose Museum de Escocia. A partir de esa referencia fue muy fácil encontrar información y material gráfico de la estela original en internet, en especial en el sitio web de Canmore, el catálogo en línea escocés de patrimonio arqueológico, arquitectónico, industrial y marino (una gozada de sitio, si yo tuviese en mi poder cualquier objeto arqueológico del que sospechase que tiene la más mínima relación con Escocia, sería la primera institución a la que me dirigiría).
  • ¿Alguien más ha supuesto lo mismo que yo? Nada más y nada menos que la Pictish Arts Society (que algo sabrán del tema), que también el mismo domingo compartían en su página de Facebook la noticia sobre la cruz de Álora (ellos comentaban lo que publicaba El País y no lo del ABC). El comentario con el que acompañaban la noticia era: “Un artículo muy extraño en la prensa española. Un historiador español cree que esta piedra que está en un museo español podría ser la lápida sepulcral del siglo XIV de Douglas El Negro. Es, de hecho, una reproducción de la muy hermosa Cruz Picta de  Inchbrayock del Museo Montrose.”

Pese a que todo apunta a la falsedad de la estela de Álora, en el artículo de ayer, el señor Otero volvía a defender su autenticidad y lo hacía planteando la posibilidad de que ambas cruces fueran obras de un mismo cantero o, quizás, de uno que conociese directamente o por referencias la original de Inchbrayock.

La cruz de Inchbrayock se encontró en 1849 y está datada como de mediados del siglo IX, pertenece a la última fase del arte picto. Si trasladamos esa cronología a la Península Ibérica vendría a ser contemporánea de Santa María del Naranco, del período Ramirense del Arte Asturiano. Sin embargo, en Álora, relacionan a su hermana gemela con un caballero del siglo XIV. Hay casi 500 años de diferencia entre una cosa y la otra. Sería como decir que, los canteros que levantaron Santa María del Naranco, luego hubiesen participado en la construcción de la Catedral de Oviedo (que empezó a construirse en 1377). El que ambas cruces fuesen labradas por el mismo artesano, queda descartado.

¿Pudo ser reproducida por un cantero del siglo XIV que conociese la estela original de Inchbrayock? El arte céltico insular se basa en patrones geométricos muy precisos y bien definidos, los diseños finales tienen una apariencia muy compleja pero con unas nociones básicas de geometría y un poco de práctica cualquiera puede dibujar entrelazos o trisqueles. El problema con la cruz de Inchbrayock es que pertenece a la fase final del estilo, cuando los artesanos ya no seguían de forma fiel esos patrones geométricos que marcaban el canon del estilo, podríamos decir que trabajaban de forma más libre prescindiendo de compases y escuadras. Imaginad un dibujo técnico hecho a mano alzada. Eso sería Inchbrayock. Derek Hull, en el libro que cito más arriba, dice del diseño de esta cruz que: “El aspecto más interesante de este diseño es la forma en que el artista ha combinado dos motivos completamente diferentes para que las key patterns (el motivo similar a las grecas del centro de la cruz) fluyan en las espirales y viceversa. El diseño es dinámico y su patrón es impredecible. No sería posible reconstruir ninguna parte del diseño si la piedra se hubiera roto y se hubieran perdido las piezas.” Él es profesor de ingeniería y, para dibujar el diagrama de la cruz de Inchbrayock que aparece en su libro, tuvo que basarse en fotografías y calcos del original porque, de otra forma, éste sería irreproducible. Parece poco probable que un cantero del siglo XIV pudiese reproducir, tan fielmente, el diseño de la pieza original estando ésta a miles de kilómetros.

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