El Rey Proscrito: El Argumento (I)

La semana pasada Netflix estrenaba Outlaw King, biopic histórico sobre la rebelión encabezada por Robert the Bruce, rey de los escoceses, protagonizado por Chris Pine y dirigido por David MacKenzie. La película narra los hechos acaecidos desde el fracaso de la rebelión de William Wallace, hasta la primera victoria militar significativa de Bruce sobre los invasores ingleses, en la batalla de Loudon Hill (1307).

Quizás, los 121 minutos de metraje resultan insuficientes, para adentrarse en en un período tan políticamente complejo y con tantos personajes implicados en la trama. Yo me he quedado con esa impresión. La historia bien daría, al menos, para una miniserie de dos o tres capítulos, para poder explotar toda esa pléyade de personajes secundarios que se quedan a medio esbozar en este largometraje y que, a buen seguro, podrían aportar más enjundia a la historia… Pero ¿Quién soy yo para juzgar esta obra desde un punto de vista cinematográfico? Nadie. Hay muchos críticos de cine que pueden escribir esa reseña mejor que yo, así que, les dejaremos esa labor a ellos y yo me limitaré a comentaros los aspectos históricos de la peli porque, esta vez sí, estamos ante un film ambientado en la Edad Media que sí respeta (casi escrupulosamente) la verdadera historia que narra y el período en el que transcurre y, eso, es toda una novedad. Casi todo el mundo está haciendo la comparación, Braveheart vs Outlaw King, algo bastante lógico si entendemos la segunda como una continuación de la primera, habida cuenta de la historia que narran ambas. Desmenucemos la rey proscrito desde el punto de vista histórico

El Vestuario

Nuestros amigos recreadores están de enhorabuena, al menos no se van a enfadar tanto como de costumbre… En Outlaw King ni vamos a encontrar los caballeros enfundados en brillantes armaduras de la Excalibur de John Boorman, ni las vestiduras de cuero propias de Mad Max que solemos ver en Vikingos, ni siquiera los vistosos kilts que lucía el viejo Mel en Braveheart… El vestuario no chirría con la época que recrea, los caballeros visten cota de malla, gambesones y yelmos simples. Si debemos poner un pero sobre este equipamiento militar deberíamos apuntar a que su abundancia es excesiva: es lo adecuado para la época pero era muy caro, no todos los soldados podían disponer de cota de malla y yelmo.  Por motivos narrativos, este tipo de películas, suele uniformar a los ejércitos enemigos para distinguirlos en las escenas de batalla y, en la realidad, la infantería escocesa y la inglesa apenas se distinguirían, aquí también se usa ese recurso pero no de forma tan evidente como en otras ocasiones… Y no busquéis caras pintadas de azul, no las hay.

outlaw

La Historia

Outlaw King es muy respetuosa con la verdadera historia de Bruce pero distorsiona un poco los tiempos por motivos narrativos, como ya apuntaba más arriba quizás debido a un metraje demasiado comprimido, presenta como hechos consecutivos sucesos que en realidad se dieron en el espacio de meses o años. La película se inicia en 1304, cuando Robert ya llevaba 2 años casado con su segunda esposa Elizabeth de Burgh, la captura de la reina y su cautiverio en manos inglesas es representado bastante fielmente pero no su liberación, en la película parece ser una consecuencia de la victoria escocesa en Loudon Hill pero, en realidad, el final de su cautiverio y la independencia de Escocia tuvieron que esperar hasta después de la Batalla de Bannockburn 7 años más tarde que la batalla final de la película. Los ingleses trataron duramente a la esposa de Robert, pero a las que colgaron de una jaula de madera fue a su hermana María Bruce y a Isabella MacDuff (la que corona a Robert como Rey de Escocia en Scone en marzo de 1306). Hay que señalar también que, a Elizabeth, la rebelión le parecía una locura propia de niños.

El comienzo de la rebelión resulta desastroso  y, al principio, se suceden las contundentes derrotas a manos de sus enemigos ingleses comandados por Aymer de Valence y de sus adversarios escoceses, los MacDougall y los Comyn. En la película vemos la batalla de Methven, donde el Conde de Pembroke, Aymer de Valence, arrasa al ejército de un Robert demasiado fiel al código de la caballería (la batalla real también sucedió así, un ataque por sorpresa sobre el campamento escocés que diezmó las tropas de Bruce). A continuación los supervivientes vuelven a ser vencidos por los MacDougall, pero en la realidad transcurren meses entre ambas derrotas. Los partidarios de Bruce huyen en desbandada, el propio rey se refugia en el norte donde será protegido por Christina of the Isles (en la película es acogido por la familia de Angus, uno de los lugartenientes del Bruce cinematográfico). La reina, la hija del primer matrimonio de Robert y sus hermanas también han de huir protegidas por Nigel Bruce y son acogidas por el Conde de Atholl en Kildrummy, pero serán capturadas por los ingleses en Tain y el hermano del rey será ejecutado del modo que vemos en la película.

Tras pasar el invierno refugiados en las islas Bruce y sus seguidores retornan a Escocia en la primavera de 1307, para iniciar una guerra de guerrillas, atacan y destruyen pequeñas fortificaciones en manos inglesas que ni siquiera pueden ocupar por falta de efectivos. Así, en la película, vemos como Douglas se ingiltra en el castillo de su familia para aniquilar a la guarnición inglesa que lo ocupa durante el domingo de Ramos, a priori parece una de las escenas más novelescas de la película, pero esa escena narra un hecho real: los ingleses fueron asesinados en plena misa y luego, los hombres de Douglas, quemaron su propio castillo.

La película culmina con la Batalla de Loudon Hill y, aquí, es donde los guionistas han dejado volar más su imaginación. Es cierto que es el primer gran enfrentamiento en campo abierto tras una campaña de guerrillas, pero ningún historiador la considera una batalla decisiva en la guerra (que como ya hemos dicho se prolonga 7 años más y culmina en la Batalla de Bannockburn en 1314). Sí es cierto que Eduardo I Longshanks, rey de Inglaterra, muere confuciendo su ejército al norte (probablemente de disentería). También es real el uso de las schiltron (largas lanzas de madera) para rechazar las cargas de la caballería pesada inglesa (el uso de este arma ya se había plasmado en Braveheart). Sin embargo, no es cierto que Eduardo II comándase al ejército inglés ni que cruzase espada con Robert the Bruce, de hecho, ni estuvo en dicha batalla, los ingleses en Loudon Hill volvieron a estar bajo las órdenes de Aymer de Valence conde de Pembroke.

Hasta ahí llega lo narrado por Outlaw King, se me antoja que ha quedado mucha historia que contar, los 7 años que aún tardarán los escoceses en alcanzar su independencia dan perfectamente para una secuela (¿Se han dejado los guionistas a propósito esa podposibilidad?).

En la próxima entrega del blog os hablaré, un poco, de cada uno de los personajes de la película y del trasfondo histórico de cada uno de ellos.

Aplique de Plata Vikingo del Siglo IX

Hoy, os traigo una anécdota personal que me ha hecho recordar la célebre máxima de Óscar Wilde: la vida imita al arte. Después de muchos meses sin hacerlo, me he metido en Ebay a ojear antigüedades, nunca se sabe qué se puede encontrar uno en ese mercado persa, a veces gangas, a veces buenas reproducciones a precios exorbitantes y, otras veces, falsificaciones absurdas… aunque yo me limito a usar esa plataforma para comprar casi exclusivamente libros, reconozco que me gusta perder el tiempo buscando esas piezas escandalosamente falsas (todos tenemos nuestros vicios). Esta tarde encontré este aplique de plata vikingo que ha hecho que me ría un buen rato.

Un bonito dragón, que según el vendedor representa al mítico Fafnir, que él data como del siglo IX y por el que pide 380£. Os estaréis preguntando que dónde está la puñetera gracia del asunto. La gracia está en que yo, hace unos 6 años, empecé a intentar hacer ilustraciones usando los estilos del arte nórdico, llevaba mucho tiempo dibujando arte celta pero los estilos vikingos se me resistían. Fue una temporada de hacer muchos bocetos (la mayoría de ellos acabó en la papelera) y de estrujarme bastante las meninges, intentando familiarizarme con las reglas de esos estilos (que son anárquicos si los comparamos con el arte celta, donde todo es geométricamente claro). Uno de mis primeros diseños que no acabo en la papelera fue este pequeño dragón, que dibujé sobre una lámina de pizarra con rotuladores Posca.

¿Veis el parecido? Seguro que sí. Cuando encontré, en Ebay, el aplique de plata del siglo IX una sonrisa burlona se dibujó en mi cara…

La verdad es que nunca había estado muy orgulloso de ese pequeño dragón, era un paso en la dirección correcta pero aún me quedaba mucho camino por recorrer. Sin embargo, algún avispado timador, supuso que era lo suficientemente bueno como para hacerlo pasar por una auténtica antigüedad vikinga valorada en 380£ más gastos de envío… O, quizás, yo viajé astralmente 1200 años hacia atrás en el tiempo, para copiarle ese dragón a algún joyero vikingo con limitado talento para el dibujo. El caso es que le mandé un email al vendedor, para pedirle información adicional sobre la pieza y, ahora, la ha retirado de la venta. Me tendré que quedar con la duda de saber si él es un timador o yo puedo viajar en el tiempo.