Contando Urracas

En el folklore quedan fosilizados muchos retazos de saberes antiguos, difíciles de datar y de interpretar, pero perfectamente reconocibles si nos molestamos en buscarlos. Uno de mis preferidos es una cancioncilla infantil inglesa titulada One For Sorrow (una, una pena), los versos de la canción van contando urracas y, por cada número de ellas, da un vaticinio. Para nosotros hoy sólo es una rima infantil, una canción para acompañar el juego de los niños pero, en realidad, One For Sorrow nos recuerda que, en la vieja Europa pagana, se interpretaba el futuro observando el comportamiento de las aves.

One for sorrow,
Two for joy,
Three for a girl,
Four for a boy,
Five for silver,
Six for gold,
Seven for a secret,
Never to be told,
Eight for a wish,
Nine for a kiss,
Ten for a bird,
You must not miss.

Ésta es una de las versiones de la letra de la canción, pero existen (mejor sería decir existían) múltiples variantes locales a lo largo y ancho de Inglaterra. En 1980, la cadena de televisión británica ITV, produjo un programa infantil llamado Magpie que usó esta versión como sintonía y, su popularidad, eclipsó y borró de la memoria colectiva esas otras letras alternativas… Pero llevan recopilándose distintas rimas de One For Sorrow desde el siglo XVII.

No es casualidad que la canción hable de urracas, la relación de los córvidos con la mitología celtogermánica es muy amplia e intensa en lo que se refiere a la predicción del futuro. Supongo que el hecho que sean aves sociales, con hábitos similares a los humanos, hace que las tengamos por más inteligentes que otras especies de pájaros. El hecho es que, tanto Odín como Lugh, se sirven de dos cuervos para estar al tanto de todo lo que sucede. Las Morrigu irlandesas y la nórdica Skadi (Skata es el nombre de la urraca en nórdico) también son otras deidades íntimamente relacionadas con los córvidos. A nosotros, nos han llegado ecos de esa tradición, retazos de la creencia de que hay aves que pueden predecir nuestro futuro: el graznar de cuervos o urracas suele ser tomado como presagio de muerte en muchas regiones de Europa; en Poitou (Francia), se creía que el graznar de las urracas avisaba de la cercanía de una manada de lobos; incluso, en Asturies, un cuervo graznando sobre una peña puede indicar la existencia de un tesoro enterrado por los míticos moros…

(1)

Hoy conocemos esa canción infantil inglesa, que nos dice que es un mal augurio cruzarse con una urraca solitaria (de hecho, hay una fórmula para conjurar ese peligro, que consiste en desearle buenos días y preguntarle por su familia), pero cruzarse con varias puede predecirnos hechos más felices… Y lo más curioso es que, esa creencia, no se circunscribe únicamente a Inglaterra, también la encontramos en Alemania y, también, en Asturies. Así, Alberto Álvarez-Peña, documentó en Colunga una versión asturiana de la cancioncilla inglesa:

Una un disgustu,

Dos un pesar,

Tres un nacimientu,

Cuatru una alegría,

Cincu un casamientu. (2)

Ilustración de cabecera © Björn Bergman

(1) Twilight Dreamer © Ingrid Houwers

(2) Alberto Álvarez-Peña Animales Míticos d’Asturies 2003