Un Herrero Vikingo en Burgos (y II)

Llegados a este punto tengo que agradecer la ayuda de un amigo inglés, Graham Rich, que arrojó un poco de luz sobre este enigma y me ayudó a colocar las piezas del rompecabezas en su orden correcto. Graham me comentó que el relieve que se conserva en el templo en ruinas de Santa María, en el que aparece la pareja abrazada y la, hasta ahora, enigmática figura blandiendo el martillo, a él le recordaba la historia de Wayland El Herrero justo en el momento en que se dispone a asesinar a los hijos del rey Niðung.

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Ese apunte tiraba por tierra toda la interpretación que yo había dado a dicho relieve, pero daba más sentido al conjunto de representaciones escultóricas de Padilla de Arriba. El asesinato de los hijos del rey y el arquero cazando aves son dos escenas de la misma historia, de la leyenda de Wayland El Herrero tal como se cuenta Völundarkviða (El Poema de Völundr, que forma parte de la Edda Poética) o en la posterior Þiðrekssaga.

Sigue antojándose una hipótesis interpretativa muy improbable, la historia del héroe de una saga islandesa en medio del campo burgalés ¡Qué locura! Pero el caso es que, esos dos relieves, tienen una interpretación posible atendiendo al argumento de dicha saga. El encontrar un antecedente cercano ayudaría a confirmar esta interpretación y, aquí viene lo bueno, ese antecedente existe y a tan sólo 45 km de Padilla de Arriba. En 2004, Pedro Luis Huerta, identificó una escena de la Þiðrekssaga en uno de los capiteles de Santa María de Fuente Úrbel.

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¿La misma leyenda nórdica representada en Padilla de Arriba se vuelve a representar a 45 km? Resulta demasiado perfecto para tratarse únicamente de una casualidad. Estamos yendo tras la pista correcta para interpretar los relieves de Padilla de Arriba, un conjunto decorativo único en la Península Ibérica y que sólo sería comparable a otras representaciones de la leyenda procedentes del norte de Europa.

Tenemos 4 relieves y hemos interpretado la iconografía de 2 de ellos. Ahora intentaré colocarlos, e interpretarlos, en el orden correcto usando la leyenda de Weyland como guía.

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Weyland y sus dos hermanos se habían casado con tres doncellas-cisne, que llegaron procedentes del sur atravesando el bosque de Myrkviðr. Tras 9 años de convivencia, las doncellas-cisne, abandonan a sus maridos para cumplir su destino. Los dos hermanos de Weyland intentan perseguir a sus esposas, pero él no, permanece en su casa de Ulfdalir, forjando anillos y convertido, casi, en un hombre salvaje que caza osos para alimentarse. En el Völundarkviða se narra como Weyland (Völund en la versión del poema recogida en el Codex Regius) vuelve a casa tras cazar un oso, cocina su carne y, luego, se tiende sobre la piel del animal para revisar las joyas que ha forjado esperando que su esposa vuelva. Poco después queda dormido y, cuando al fin se despierta, está rodeado por los soldados del rey Niðung. Éste le robará todas las joyas que Weyland ha elaborado para su esposa y lo mantendrá cautivo para que siga trabajando para él. Esta escena parece representarse en uno de los relieves reaprovechados en una de las casas de Padilla de Arriba, Weyland agarra a un oso por la cola y aparece rodeado por guerreros en cota de malla.

Durante su cautiverio, Weyland, traza una truculenta venganza (no apta para estómagos sendibles). Primero asesina a los codiciosos hijos gemelos del rey que, ávidos por conseguir el oro que almacena el herrero en su taller, se arriesgan a visitarlo en su taller a escondidas. Esa es la escena de la historia que aún se conserva en los muros de Santa María.

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Con los restos de los hijos del rey el herrero fabrica tres joyas fabulosas: con sus calaveras, un par de copas bañadas de plata que regala al rey; con los ojos de los infortunados niños, unas gemas que regala a la reina; con los dientes de los muchachos, un fabuloso broche que regala a la hija del rey. Mientras tanto su hermano Egil, el arquero, caza aves para conseguir plumas con las que Weyland pueda fabricarse unas alas con las que poder escapar de su cautiverio. Otra escena que podemos encontrar en uno de los relieves de la casa del pueblo.

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En esa casa de Padilla de Arriba aún encontramos otro relieve más, con una escena más difícil de interpretar pese a contar con las pistas que nos ofrece la leyenda. Un gran lobo frente un ave diminuta (¿con cabeza humana?), dejando volar la imaginación podríamos relacionar el gran lobo con el hogar de Weyland, Ulfdalir (El Valle del Lobo). Y, si el pequeño pájaro tiene verdaderamente cabeza humana, podría ser el propio Weyland huyendo. Pero reconozco que a la hora de interpretar lo aquí representado únicamente puedo exponer conjeturas sin nada que pueda sustentarlas de forma convincente.

Quizás, mi interpretación, se deba a que estoy demasiado motivado para encontrar una explicación nórdica a estos bajorrelieves pero, el capitel de Fuente Úrbel, me da esperanzas de que mi teoría no sea una completa locura. De momento, he informado a uno de los máximos expertos en Románico de Castilla y León, ha quedado en pasarse por Padilla de Arriba después de las vacaciones y echar otro vistazo a los relieves. Cruzaremos los dedos.

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Éste es el Cofre de Auzon, os lo muestro por comparar los bajorrelieves burgaleses con otra representación de la misma historia. La podéis ver en el panel de la izquierda, con Wayland trabajando en su forja, a sus pies, uno de los cadáveres de los hijos del rey y, a la derecha, la caza de aves para confeccionar unas alas… Ahora sólo nos queda esperar para poder confirmar si, lo que tenemos en Burgos, representa la misma leyenda o no.

(1) Relieve que se conserva en las ruinas de Santa María de Padilla de Arriba, foto © Juan Jesús Conejero (@cylromanica en Twitter)

(2) Capitel de Fuente Úrbel que representa a Weyland forjando la espada Mimung © Christian Castrillo (Diario de Burgos)

(3, 4 y 5) Relieves reaprovechados en casa particular de Padilla de Arriba, fotos © Alberto Calderón de románicoburgalés.blogspot.es

(6) Cofre de Auzon (o Franks Casket), siglo VIII, Museo Británico.

Foto principal: Figura alada de Uppåkra (Suecia), broche de cobre del siglo X que representa a Weyland El Herrero


Un comentario sobre “Un Herrero Vikingo en Burgos (y II)

  1. ¡Excelente! Que la investigación te lleve a buen puerto con esta fantástica teoría.
    Actualiza con los avances que tengas por favor, así estaremos enterados de como levas esto.
    ¡Un abrazo desde Uruguay!

    Me gusta

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