Abhartach, el zombie celta bebedor de sangre

Los zombies y los vampiros no son monstruos creados por la industria cinematográfica de Hollywood, si estudiamos el folklore de la vieja Europa nos encontraremos decenas de estas criaturas que nos han aterrorizado durante milenios y que han servido de inspiración para los guionistas de hoy en día.

A pocas semanas de que se abran las puertas del sídhe me gustaría contaros la historia de uno de esos monstruos salidos de la prolífica mitología celta, en el que algunos ven un antecedente del Drácula de Bram Stoker (1). Estoy hablando de Abhartach, un enano espantoso y cruel tirano, con gran conocimiento de la hechicería, que tenía esclavizadas a las gentes de la parroquia de Errigal en el condado de Derry. Tras años de despótico gobierno sobre sus gentes Abhartach fue vencido y murió a manos de otro jefe tribal (aquí las fuentes no se ponen de acuerdo, pero en algunas versiones de la leyenda se dice que fue el mismo Fionn Mac Cumhail el que le dio muerte; en otras versiones se da el nombre de otro guerrero, Cathán). Muerto el hechicero tiránico, éste, fue sepultado en posición vertical en una tumba solitaria… pero la historia no acabó ahí, al día siguiente de su muerte Abhartach se presentó de nuevo en el pueblo, exigiendo a los que habían sido sus súbditos que le pagasen un tributo de sangre, habían de cortarse las venas y llenar un cuenco con el que él se alimentaría. Aterrorizadas, las gentes del pueblo, recurrieron de nuevo al jefe tribal que ya había matado una vez al enano y, el valiente guerrero, volvió a matar y a sepultar de nuevo al tirano. A la mañana siguiente, Abhartach, volvió a aparecer en el pueblo exigiendo a sus gentes que llenasen con sangre un cuenco para alimentarse.

En este punto de la historia volvemos a encontrar diferentes versiones del cuento, en unas el héroe consulta con un druida, en otras con un santo cristiano, cómo acabar definitivamente con la criatura. Éste informa al guerrero que, Abhartach, gracias a sus conocimientos de hechicería ha conseguido esquivar a la muerte convirtiéndose en un neamh-mhairbh (un no-muerto), contra una criatura de estas características poco pueden hacer las armas normales. Para conseguir acabar con el tirano sediento de sangre, éste, tendrá que ser apuñalado con una espada de madera de tejo(3) y luego su cadáver tendrá que ser enterrado en posición vertical con la cabeza hacia abajo, alrededor de él han de esparcirse ramitas y agujas de madera de fresno y sobre su sepulcro se colocará una gran piedra. Si esta gran roca fuese removida, el monstruo podría volver a levantarse de su tumba para atormentar a los mortales.

El héroe da muerte por tercera vez a Abhartach y lo sepulta según las instrucciones recibidas en una zona apartada de Glenullin, que hoy se llama Slaghtaverty y que , según informa Patrick Weston Joyce, significa el laght o monumento funerario de Abhartach (2). Hoy el monumento funerario apenas se distingue y un espino ha crecido sobre la gran roca que tapa el sepulcro, es un lugar que se ha ganado la fama de terreno malo entre los lugareños de la zona. Hace unos veinte años se intentó desbrozar la parcela donde se encuentra la tumba e incluso se trató de talar el espino, pero la motosierra que se utilizada se paraba sin razón aparente cuando se acercaba a su tronco.

Imagen principal Abhartach de Shelby Crockett Aston ©2017

(1) Bob Curran, “Was Dracula an Irishman?”. History Ireland.

(2) Patrick Weston Joyce, The Origin and History of Irish Names of Places

(3) Una espada hecha de tejo de época vikinga fue encontrada recientemente en Cork https://www.irishtimes.com/news/ireland/irish-news/1-000-year-old-viking-sword-found-at-cork-beamish-site-1.3234406?mode=amp

Titivillus, el demonio patrón de los escribas

Cuando uno de los monjes medievales que se afanaban en copiar metódicamente libros cometía un error al trascribir los textos, o cuando la tinta se derramaba sobre su trabajo, esto podía deberse a que los escribas medievales trabajaban durante largas horas con una luz insuficiente o, quizás, a la labor de zapa realizada por este diablillo que respondía al nombre de Titivillus o Tutivillus. De su existencia da testimonio, por primera vez, Juan de Gales en este fragmento de su obra Tractatus de Penitentia, del año 1265:

 Fragmina verborum Titivillus colligit horum
    Quibus die mille vicibus se sarcinat ille (1)

Su título de demonio patrón de los escribas se lo gana a base de distraer a los esforzados calígrafos, haciendo que éstos se coman sílabas u olviden palabras enteras de las obras que transcriben, otra de sus especialidades es hacer que se derramen los tinteros sobre las obras casi terminadas (en mi caso, cuando dibujo, este molesto ser toma forma de gato, que se llama Cooper, y pasea sobre mis ilustraciones cuando la tinta aún esta fresca).

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A este demonio suele representársele llevando un saco a la espalda, en el que va guardando las palabras y sílabas que consigue hacer olvidar a los calígrafos. Titivillus acarrea todos los días su saco cargado de errores al infierno y, allí, se archivan cuidadosamente para ser usados durante el último juicio de los escribanos perezosos que no prestaron la suficiente atención a su trabajo.

Imagen principal Titivillus de Kythera de Anevern ©2013

(1) Titivillus recoge fragmentos de estas palabras. Con los que llena su saco mil veces al día

(2) Virgen de la Misericordia de Diego de la Cruz (Titivillus aparece representado acarreando un hatillo de libros en el ángulo superior derecho.

 

Angus de la Tormenta

Daenerys Targaryen de la Tormenta, la que no arde, Rompedora de Cadenas, Madre de Dragones, Khaleesi de los Dothraki, Reina de los Ándalos y los Rhoynar y los Primeros Hombres, Señora de los Siete Reinos y Protectora del Reino… Todos los fans de Juego de Tronos, literarios o televisivos, estáis familiarizados con la lista de títulos de Daenerys Targaryen, de lo que igual no tenéis noticia es que el primero de ellos, De La Tormenta, tiene un antecedente histórico relacionado, además, con alguien que podría tener parentesco con el propio George R. R. Martin.

Como ya hicieron Tolkien y otros antes que él, Martin incluye en sus narraciones pasajes inspirados hechos históricos o por la mitología nórdica. No me había dado cuenta del posible vínculo familiar hasta que me puse a escribir estas líneas, supongo que otros lectores más avispados y más frikis que yo habrán detectado ese guiño a sus ancestros… El caso es que en la segunda mitad del siglo XVI en la isla de Skye (Escocia) encontramos a un noble local que se ganó el epíteto, De La Tormenta, enfrentándose a las turbulentas aguas del Atlántico Norte con su barco.

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Aonghas Mhartain (Angus Martin en la grafía inglesa) es uno de esos personajes históricos que nos da el mundo celta, que parecen sacados de una novela de fantasía. Nació hacia 1558, se convirtió en un excelente marino y soldado que combatió en Irlanda al servicio de Somhairle Buidhe MacDomhaill. Desde entonces sus descendientes se establecieron en Skye y permanecieron vinculados al Clan MacDonald pese a no tener vínculos de sangre. Fue su pericia como marino y su valentía para navegar bajo cualquier circunstancia meteorológica lo que le granjeo su apodo, NA GAOITHE (De La Tormenta). Se casó con una princesa danesa llamada Biurnag y, de los descendientes de ambos en Skye se acuñó el proverbio Clan Mhartain, siol Shionnach (los hijos de Martin, una tribu de zorros debido a la astucia que se convirtió en una de las señas de identidad de la familia). Otra de las aventuras apócrifas que adornan la biografía de este marino escocés está relacionada con su lápida funeraria (la que podéis ver en la foto que abre esta entrada), según cuenta la leyenda es en realidad un monumento funerario dedicado a un rey escocés y, el propio Aonghas, lo habría robado de la Isla de Iona en una de sus correrías.

Desconozco hasta qué punto están relacionados el De La Tormenta de la Targaryen y el del histórico Aonghas Mhartain; desconozco si George R. R. Martin hace un pequeño homenaje a uno de sus antepasados o , si todo, es producto de una simple casualidad… Pero a mí me ha permitido escribir la entrada de hoy.

Imagen principal, Lápida de Aonghas Mhartain en el Cementerio de Kilmuir (Skye, Escocia)

(1) Escudo de Armas de los Martin de Skye

Felipe II y el pudding inglés de ciruelas

Enigmático título el de la entrada de hoy ¿Verdad? Voy a salirme un poco de la temática habitual del blog para contaros la curiosa historia de una adivinanza. Ya sé que, tratando los temas que suelo tratar aquí y puestos a hablar de adivinanzas, lo normal sería hablar de los 35 enigmas que plantea Odín (aparentando ser Gestumblindi) al rey Heidrekr o, quizás, recordar como consigue Bilbo Bolsón el anillo… Pero sé perfectamente que la mayoría de vosotros ya conoce esas historias, así que, he preferido traeros la de otra adivinanza mucho más modesta.

La historia de la adivinanza que os voy a plantear la conocí en el Twitter de @oldweirdbritain (os recomiendo vivamente que le echéis un ojo) y me cautivo inmediatamente. Aparentemente es una receta de repostería disfrazada en forma de adivinanza… Pero podría tener otra lectura no tan obvia. Os dejo juzgar a vosotros:

Flour of England, fruit of Spain,
Met together in a shower of rain;
Put in a bag tied round with a string,
If you’ll tell me this riddle, I’ll give you a ring (1)

La solución más evidente es el plum pudding o pastel de de ciruelas, pero esta adivinanza del siglo XVI encierra otro acertijo con un trasfondo histórico, que es el que a nosotros nos interesa, nada más y nada menos que el matrimonio real entre Felipe II y María Tudor. El XVI fue un siglo convulso para las relaciones hispano-británicas y, la boda entre la nieta de los Reyes católicos y el hijo de su primo, fue un intento de ganar a Inglaterra de nuevo para la Europa católica y de sellar la paz entre ambas potencias.

Parece ser que, la llegada del príncipe español a costas inglesas, se produjo bajo un fuerte aguacero que se prolongó durante días, al menos hasta que los prometidos se vieron en persona por primera vez. En ese encuentro pasado por agua intercambiaron regalos de compromiso, él le entregó a María la llamada Perla Peregrina (joya que puede verse en casi todos los retratos que se hicieron de la reina durante su reinado) y, ella a su vez, le dio un anillo a Felipe… If you’ll tell me this riddle, I’ll give you a ring.

El corto reinado de María Tudor fue lo suficientemente largo para que se ganase el apodo de Bloody Mary, se estima que la esposa de Felipe envió a unas trescientas personas a la hoguera por motivos religiosos… No parece que fuese buena idea hacer ningún tipo de comentario sobre su matrimonio y, de hacerlo, era más seguro hacerlo en forma de acertijo.

Ilustración, María y su esposo Felipe, de Hans Eworth, 1558

(1) Harina de Inglaterra, fruta de España se encontraron bajo un fuerte aguacero. Mételas en un saco y amárralas con un cordel. Un anillo te daré, si adivinas qué es.