Douglas: Un Escocés en la Reconquista

OK_00788.CR2Uno de los personajes principales de Outlaw King está muy relacionado con España, además es un viejo conocido de este blog, os estoy hablando de James Douglas el Negro. La película da un retrato bastante aproximado de su personalidad aunque, a priori, pueda parecernos de los personajes en los que los guionistas han dejado volar sus plumas más libremente. Sin embargo las pinceladas que vemos de la vida de Douglas en dicha película se basan en hechos reales.

Su padre Sir William Douglas fue el primer noble que se unió a la causa de William Wallace y, debido a ello, fue hecho prisionero por los ingleses y murió en prisión en Londres en 1298, además, sus posesiones en Escocia fueron confiscadas y entregadas a Robert Clifford. En Outlaw King vemos como James Douglas se presenta ante el mismísimo rey Eduardo I para solicitarle la devolución del feudo de su padre, es un hecho verídico que hizo encolarizarse con él al rey inglés…

Después de este encuentro el joven Douglas se convierte en poco más que un vagabundo, sin feudo ni señor al que servir. La película vuelve a plasmar fielmente su encuentro con Robert The Bruce: tras haber asesinado a John ComynRobert reclamó para sí la corona escocesa y comienza los preparativos para su coronación en Scone; cuando su comitiva va camino de Glasgow, se cruzan con el joven Douglas que avanza sólo en un caballo prestado y allí mismo le jura fidelidad al que será nuevo rey de Escocia. Junto a él sufrirá los primeros y duros reveses de la rebelión, la derrota en Mehtven a manos de Aymer de Valence y la no menos dolorosa derrota en la batalla de Dalrigh, esta vez a manos del clan MacDougall de Argyll. Ambas derrotas son narradas también en la película y, aunque se nos las presenta como hechos casi consecutivos, en la realidad transcurrieron varios meses entre ambas, pero la presión conjunta ejercida por sus enemigos ingleses y escoceses estuvo apunto de dar al traste con la rebelión en un primer momento. Esos duros reveses contribuyeron a cimentar una sólida relación personal entre Douglas y Robert.

El mote de El Negro se lo pusieron los ingleses, debido al terror que provocaban sus audaces incursiones tras las líneas enemigas. Otro episodio de su vida que se narra en Outlaw King, y que también es verídico pese a que resulte casi novelesco, es la toma del castillo que fuera de su padre durante el Domingo de Ramos de 1308. Douglas y un pequeño de grupo de seguidores se infiltraron en la vieja fortaleza familiar gracias a la ayuda de Thomas Dickson, un granjero que había sido vasallo de su familia. Cuando las tropas inglesas acudieron a la iglesia local para celebrar el Domingo de Ramos, fueron masacrados por los hombres de Douglas y sus antiguos vasallos al grito de “¡Douglas! ¡Douglas!”. Los ingleses que se rindieron no corrieron mejor suerte, todos fueron decapitados y quemados en una gran pira en el mismo castillo, cuyas despensas fueron saqueadas y sus pozos envenenados.

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Hasta ahí el Douglas cinematográfico pero, lo que no es tan conocido es que, este caballero escocés murió en Málaga durante la batalla del Castillo de Teba. Bruce, en su lecho de muerte, le arrancó la promesa de que  se encargaría de llevar su corazón embalsamado en peregrinación a Tierra Santa. Estando de camino en Flandes recibió la noticia de que Alfonso XI de Castilla preparaba una campaña contra el Reino de Granada y, Douglas y su comitiva, navegaron hasta Sevilla para poner sus fuerzas al servicio del monarca castellano. Parece que en el trascurso de la batalla, el contigente escocés, se vio rodeado por una fuerza enemiga muy superior y fue barrido del campo. Sin embargo, la leyenda sobre este suceso cuenta que, la caballería escocesa iba en vanguardia del ataque castellano e hizo retirarse al enemigo, cuando los escoceses trataban de dar caza a los moros que huían se encontraron con un contraataque de los musulmanes y muy lejos del resto de tropas cristianas. Douglas corrió para socorrer a William St Clair de Rosslyn, pero ambos acabaron rodeados por el enemigo. Viéndose perdido Douglas se arrancó el relicario con el corazón del rey y lo arrojó entre el enemigo gritando “Now pass thou onward as thou wert wont, and Douglas will follow thee or die.”(2) Y efectivamente lo siguieron cargando a la desesperada y encontrando la muerte bajo las murallas del Castillo de las Estrellas de Teba la mayoría del contigente escocés.

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Cuando sus restos y el corazón de Bruce fueron recuperados del campo fueron devueltos a escocia por Sir Willian Keith de Galston, que no había podido participar en la batalla por tener un brazo roto. La muerte de Douglas fue tan novelesca como el resto de su vida e incluso fue inmortalizada por Sir Walter Scott en Tales of a Grandfather. Hace tres meses hubo cierto revuelo mediático, del que nos hicimos bastante eco en este blog, alrededor de una posible lápida funeraria de James Douglas, que estaría depositada en el Museo de Álora (posibilidad con la que fuimos muy escépticos y de la que aún esperamos el veredicto de un perito geólogo, consultad los archivos del blog para conocer la pieza en cuestión)

Imagen principal: Aaron Taylor-Johnson caracterizado como James Douglas en la película Outlaw King (Netflix 2018)

(1) Memorial levantado en la Plaza de España de Teba (Málaga) en honor de James Douglas 

(2) “Ahora muéstranos el camino, ya que venciste, y Douglas te seguirá o morirá” 

(3) presunta lápida funeraria de Douglas que puede verse en el Museo de Álora

 

Aplique de Plata Vikingo del Siglo IX

Hoy, os traigo una anécdota personal que me ha hecho recordar la célebre máxima de Óscar Wilde: la vida imita al arte. Después de muchos meses sin hacerlo, me he metido en Ebay a ojear antigüedades, nunca se sabe qué se puede encontrar uno en ese mercado persa, a veces gangas, a veces buenas reproducciones a precios exorbitantes y, otras veces, falsificaciones absurdas… aunque yo me limito a usar esa plataforma para comprar casi exclusivamente libros, reconozco que me gusta perder el tiempo buscando esas piezas escandalosamente falsas (todos tenemos nuestros vicios). Esta tarde encontré este aplique de plata vikingo que ha hecho que me ría un buen rato.

Un bonito dragón, que según el vendedor representa al mítico Fafnir, que él data como del siglo IX y por el que pide 380£. Os estaréis preguntando que dónde está la puñetera gracia del asunto. La gracia está en que yo, hace unos 6 años, empecé a intentar hacer ilustraciones usando los estilos del arte nórdico, llevaba mucho tiempo dibujando arte celta pero los estilos vikingos se me resistían. Fue una temporada de hacer muchos bocetos (la mayoría de ellos acabó en la papelera) y de estrujarme bastante las meninges, intentando familiarizarme con las reglas de esos estilos (que son anárquicos si los comparamos con el arte celta, donde todo es geométricamente claro). Uno de mis primeros diseños que no acabo en la papelera fue este pequeño dragón, que dibujé sobre una lámina de pizarra con rotuladores Posca.

¿Veis el parecido? Seguro que sí. Cuando encontré, en Ebay, el aplique de plata del siglo IX una sonrisa burlona se dibujó en mi cara…

La verdad es que nunca había estado muy orgulloso de ese pequeño dragón, era un paso en la dirección correcta pero aún me quedaba mucho camino por recorrer. Sin embargo, algún avispado timador, supuso que era lo suficientemente bueno como para hacerlo pasar por una auténtica antigüedad vikinga valorada en 380£ más gastos de envío… O, quizás, yo viajé astralmente 1200 años hacia atrás en el tiempo, para copiarle ese dragón a algún joyero vikingo con limitado talento para el dibujo. El caso es que le mandé un email al vendedor, para pedirle información adicional sobre la pieza y, ahora, la ha retirado de la venta. Me tendré que quedar con la duda de saber si él es un timador o yo puedo viajar en el tiempo.

El Barco Vikingo de Jellestad

Arqueólogos equipados con un georradar de alta resolución motorizado han encontrado un gran número de túmulos funerarios y casas comunales en el condado de Østfold en Noruega. Los descubrimientos fueron realizados por arqueólogos del Instituto Noruego de Investigación del Patrimonio Cultural (NIKU) con tecnología desarrollada por el Instituto Ludwig Boltzmann para la Prospección Arqueológica y la Arqueología Virtual (LBI ArchPro). El barco vikingo está casi en superficie, a una profundidad de aproximadamente 50 cm y fue inicialmente enterrado en un túmulo funerario. Las visualizaciones de datos digitales revelan una estructura grande y bien definida con forma de barco de 20 m de largo. Los datos indican que la parte inferior de la nave todavía se conserva. Se planean investigaciones adicionales no invasivas para mapear digitalmente el hallazgo único y su entorno.

El sensacional hallazgo se encuentra en Viksletta justo al lado del monumental montículo de Jelle en el condado de Østfold, Noruega. El equipo ha descubierto las huellas de al menos ocho túmulos funerarios hasta ahora desconocidos y que han sido destruidos por la actividad agrícola. Pero con la ayuda de georradar, los remanentes y las zanjas que encierran estos grandes monumentos aún pueden ser mapeados en detalle. Uno de esos túmulos muestra claramente los restos de un barco vikingo inicialmente enterrado en su interior. Hay indicios claros de que la madera de la quilla y el piso de la nave se conservan en la tumba. Según los datos digitales obtenidos sobre la nave vikinga, los arqueólogos han elaborado una primera reconstrucción hipotética del barco.

“Estamos seguros de que hay un barco allí, pero es difícil decir cuánto se conserva de él antes de seguir investigando”, dice Morten Hanisch, conservador del condado en Østfold.

“Este hallazgo es increíblemente emocionante, ya que solo conocemos tres hallazgos de barcos vikingos bien conservados en Noruega excavados hace mucho tiempo. Este nuevo barco será sin duda de gran importancia histórica, ya que puede investigarse con todos los medios modernos de arqueología” según dice el Dr. Knut Paasche, Jefe del Departamento de Arqueología Digital de NIKU, y un experto en barcos vikingos.

Junto a los túmulos funerarios monumentales, los datos del georradar revelaron 5 casas comunales, algunas de ellas notablemente grandes, una situación comparable a la del yacimiento de Borre en el Condado de Vestfold, en el lado opuesto del Oslofjord.

“El enterramiento de la nave no es algo aislado, sino que forma parte de un cementerio que está claramente diseñado para mostrar poder e influencia”, dice el arqueólogo Lars Gustavsen, líder del proyecto de NIKU.

Los arqueólogos de NIKU ahora están planificando un proyecto de investigación en detalle la nave de Jellestad, su acimiento y el paisaje circundante con métodos no invasivos antes de iniciar cualquier excavación. Se planea seguir utilizando métodos geofísicos no invasivos adicionales que proporcionarán más información sobre el terreno y datos adicionales sobre el propio barco sin tener que desenterrarlo y exponerlo a los elementos. Sin embargo, los profesionales no descartan que, a largo plazo, pueda ser necesario realizar una excavación.

Las investigaciones de georradar en el túmulo de Jell fueron llevadas a cabo por NIKU en estrecha colaboración con el consejo del condado de Østfold. El trabajo de campo fue realizado por Erich Nau y Lars Gustavsen. La metodología y el software utilizado en los sondeos fueron desarrollados por el LBI ArchPro.

Fuente https://archpro.lbg.ac.at/press-releases/georadar-detects-viking-ship-norway

 

VAESEN de Johan Egerkrans

Ellos pueden parecer como nosotros, pero no son de este mundo. Ellos tienen muchos nombres y muchas apariencias. Son esquivos, cautivadores y peligros.” El ilustrador sueco Johan Egerkrans nos presenta, en las páginas de este libro, un completo catálogo de las criaturas mágicas del rico folklore escandinavo. Su personal estilo artístico vuelve a mostrarse excepcionalmente adecuado para este género y, si no conocéis el trabajo de este artista, os recomiendo que aprovechéis la ocasión para echar también un vistazo a su otro libro Nordic Gods, mientras esperamos por la versión inglesa de su último libro que acaba de publicarse en sueco De Odöda (Los No-Muertos).

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Pero volvamos al volumen del que nos ocupamos hoy, Vaesen, todos los que en alguna ocasión nos hemos interesado por el folklore y sus criaturas sabemos que uno de los más ricos y complejos es el de Escandinavia. Con todo ese material a su disposición Egerkrans construye un volumen donde, además de sus estupendas ilustraciones, nos ofrece una clasificación de ese extenso mundo feérico, a saber: espíritus de la naturaleza, las hadas y los gnomos; los espíritus familiares, que son los utilizados por las brujas para hacer cumplir sus mandatos; los cambiapieles, como los licántropos; los espíritus de los muertos y no-muertos; y, por último, los monstruos propiamente dichos. Aunque la portada y la temática del libro puedan haceros pensar que es un trabajo para niños, el estilo de las ilustraciones de Egerkrans quizás resulte demasiado oscuro en algunas ocasiones… Yo no se lo mostraría a niños demasiado impresionables.

Ficha técnica:

VAESEN: Spirits and monsters of Scandinavian folklore collected and illustrated by Johan Egerkrans

Edición en inglés de 2017 del original en sueco publicado en 2013, traducción al inglés de Susan Beard

128 páginas

ISBN: 918-91-32-18194-8

(1) Loki como Señor del Ragnarök de Johan Egerkrans ©2016, extraído su libro Nordic Gods

(2) Jätte, Mara & Gast Ilustraciones de Johan Egerkrans ©2013 extraídas del libro Vaesen

 

Inchbrayock-Álora: algunos apuntes

En estas dos últimas semanas, he tenido la oportunidad de conocer a varias personas relacionadas con esta pieza que guarda el Museo de Álora. Por un lado, he podido charlar con John Hendry, que trabajó en Angus Rock Art (la empresa que en los 90 comercializó reproducciones de la Cruz de Inchbrayock y, también, de otras estelas pictas). Él conoció la de Álora gracias a la noticia publicada por el El País, que fue compartida en el FB de la Pictish Arts Society, y, desde un primer momento, supuso que la de Álora era una de sus reproducciones o una copia de éstas. Por otro lado María José Sánchez, la directora del Museo de Álora, se tomó la molestia de ponerse en contacto conmigo, a la vista de lo que había publicado en este blog, para explicarme cuál había sido su papel en todo este asunto. Una actitud la suya muy valiente, digna de agradecer y que no suele ser muy común. Habiendo conocido a ambas personas, el siguiente paso estaba claro: hacer de puente entre ellas e intentar arrojar algo de luz sobre este pequeño enigma.

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John Hendry estaba interesado en ver el reverso de la estela de Álora, porque estaba convencido de que eso le ayudaría a confirmar si era una de las reproducciones que ellos habían hecho en los 90, pero él no habla español y vive en Escocia. Tras comentarle a María José la petición de John, ella se encargó de ponerme en contacto con la concejala de Cultura de Álora, la sra. Ramos, con la que gestionamos los permisos para poder mover la piedra de su ubicación habitual en el Museo y, así, poder fotografiar su reverso. El revuelo que ha causado este asunto en Álora y su comarca ha sido bastante grande, por eso es necesario volver agradecer aquí todas las facilidades y la ayuda prestada por el Ayuntamiento de Álora y todos sus trabajadores, en todo momento han hecho lo posible para favorecer esta pequeña investigación.

El pasado viernes 21 la concejala nos concedió el permiso y pudimos fotografiar el reverso de la estela y, ese mismo día, pudimos enviar a John Hendry las fotos que se tomaron. John ya había expresado públicamente su convencimiento de que la de Álora era una de esas reproducciones hechas 25 años atrás o, quizás, una copia realizada a partir de aquéllas. Para confirmar sus suposiciones necesitaba ver el reverso de la pieza (él sólo había visto las fotografías publicadas en El País) y conocer sus medidas exactas. Las conclusiones a las que llega tras estudiar las fotografías proporcionadas por el Museo de Álora son las siguientes:

  1. A la pregunta directa de si la de Álora podría ser una de sus reproducciones, John responde que “no veo nada (en las fotos) que me haga pensar que no es una de ellas, pero no hay nada tampoco que me confirme taxativamente que lo es. Podría ser una copia de una de las nuestras posiblemente” y señala que “en el reverso hay unas cuantas burbujas que hacen que parezca una pieza hecha a partir de un molde“. Esas burbujas ya llamaron su atención en una de las fotos publicadas por El País y son uno de los defectos habituales que aparecen al utilizar este tipo de argamasas, son formadas por pequeñas bolsas de aire que no se eliminan antes de que se solidifique la argamasa. En su comentario final sobre las fotografías vuelve a recalcar que “es muy complicado hacer un diagnóstico determinante a partir únicamente de las fotos, pero la existencia de esas burbujas me convencen de que (la estela de Álora) no está hecha de piedra“.
  2. Las medidas de la estela de Álora son 87 cm de alto, 48 cm de ancho y 8 cm de grosor (las de la cruz de Inchbrayock son 73x48x5), John además las ha comparado con uno de los moldes de latex que se hicieron de la original (puede verse en una de las imágenes que ilustran esta entrada) y, como es natural, este molde coincide en el ancho y el alto con la pieza original pero no en el grosor ¿Por qué no coinciden todas las medidas? La de Inchbrayock es una estela que está tallada por ambos lados, sin embargo, tanto la de Álora como el molde de latex propiedad de John sólo reproducen uno de los lados de la pieza original, por eso no es significativo que las tres piezas tengan un grosor distinto. La altura de la estela de Inchbrayock y el molde de John coinciden, pero la de Álora es 13 cm más alta ¿a qué se debe esto? El molde de John es de los primeros que hicieron y reproduce fielmente las medidas la pieza original, pero con posterioridad se hicieron otros moldes con un añadido debajo de la parte decorada de la estela (las reproducciones de las que estamos hablando estaban destinadas, principalmente, a ser objetos decorativos de jardín y esa parte añadida sería lo que permitía hincar en la tierra la estela), la de Álora parece ser una de esas reproducciones de segunda generación.
  3. Otras pruebas propuestas. El Ayuntamiento de Álora tiene previsto hacer un examen geológico de la estela y John, que trabaja en la actualidad en ese campo, ha propuesto ciertos exámenes químicos a los que podría someterse la pieza. Él apunta que, diluyendo en fenolftaleína una pequeña muestra de la estela, ésta debería volverse rosa si está hecha de algún tipo de cemento, porque el cemento es una sustancia alcalina. Aunque también señala que, si la estela ha estado en el exterior expuesta a los elementos (recordad que se encontró en el campo), la muestra para hacer este examen debería ser del interior de la estela porque la lluvia ácida provocada por la contaminación atmosférica puede llegar a neutralizar la superficie de la pieza y dar resultados erróneos.

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El examen de las fotografías no ha resultado determinante, pero sigue planteando dudas sobre la autenticidad de la estela de Álora y todo apunta a que, o bien es una de las reproducciones hechas por Angus Rock Art hace 25 años, o una copia hecha a partir de aquéllas. El estudio geológico, que el Ayuntamiento de Álora ha anunciado, debería despejar rápidamente las dudas sobre la composición de la estela pero aún nos quedarán muchas preguntas sin responder ¿Cómo llegó a Málaga la estela? ¿Quién la trajo? ¿Con qué propósito? Me temo que, la respuesta a estas cuestiones, no será tan sencilla como averiguar la composición de la estela…

Foto principal: Folleto publicitario de Angus Rock Art

Foto 2: Reverso de la Estela de Álora

Foto 3: Molde propiedad de John Hendry

El fake de la cruz picta de Álora (y 2)

El periódico ABC se ha hecho eco de las sospechas que planteaba el domingo pasado sobre la autenticidad de la cruz picta de Álora. Para empezar me gustaría agradecerle a Mónica Arrizabalaga, la autora de ambos artículos, que haya prestado oído a mis argumentos y que los haya reproducido tan fielmente en este último.

Creo que este asunto ha quedado solucionado más allá de cualquier duda razonable y que poco más se puede añadir al tema, pero trataré de aclararos el origen de algunos datos que se mencionan en la noticia publicada ayer y que yo no pude incluir en la entrada del blog del domingo por falta de tiempo.

  • ¿Cómo doy con la cruz picta original? Cuando vi la primera foto de la estela de Álora me pareció auténtica, no encajaba cronológicamente con el paso por Málaga de Sir James Douglas, pero sí parecía una verdadera estela picta y me resultaba familiar… Con esa sensación me puse a rebuscar entre mis libros de arte medieval y, tras un rato de búsqueda, di con un diagrama de la cruz de Álora en el libro de Derek Hull Celtic and Anglo-Saxon Art Geometric AspectsEl problema es que en esa monografía se decía que la cruz era la Inchbrayock Cross y estaba depositada en el Montrose Museum de Escocia. A partir de esa referencia fue muy fácil encontrar información y material gráfico de la estela original en internet, en especial en el sitio web de Canmore, el catálogo en línea escocés de patrimonio arqueológico, arquitectónico, industrial y marino (una gozada de sitio, si yo tuviese en mi poder cualquier objeto arqueológico del que sospechase que tiene la más mínima relación con Escocia, sería la primera institución a la que me dirigiría).
  • ¿Alguien más ha supuesto lo mismo que yo? Nada más y nada menos que la Pictish Arts Society (que algo sabrán del tema), que también el mismo domingo compartían en su página de Facebook la noticia sobre la cruz de Álora (ellos comentaban lo que publicaba El País y no lo del ABC). El comentario con el que acompañaban la noticia era: “Un artículo muy extraño en la prensa española. Un historiador español cree que esta piedra que está en un museo español podría ser la lápida sepulcral del siglo XIV de Douglas El Negro. Es, de hecho, una reproducción de la muy hermosa Cruz Picta de  Inchbrayock del Museo Montrose.”

Pese a que todo apunta a la falsedad de la estela de Álora, en el artículo de ayer, el señor Otero volvía a defender su autenticidad y lo hacía planteando la posibilidad de que ambas cruces fueran obras de un mismo cantero o, quizás, de uno que conociese directamente o por referencias la original de Inchbrayock.

La cruz de Inchbrayock se encontró en 1849 y está datada como de mediados del siglo IX, pertenece a la última fase del arte picto. Si trasladamos esa cronología a la Península Ibérica vendría a ser contemporánea de Santa María del Naranco, del período Ramirense del Arte Asturiano. Sin embargo, en Álora, relacionan a su hermana gemela con un caballero del siglo XIV. Hay casi 500 años de diferencia entre una cosa y la otra. Sería como decir que, los canteros que levantaron Santa María del Naranco, luego hubiesen participado en la construcción de la Catedral de Oviedo (que empezó a construirse en 1377). El que ambas cruces fuesen labradas por el mismo artesano, queda descartado.

¿Pudo ser reproducida por un cantero del siglo XIV que conociese la estela original de Inchbrayock? El arte céltico insular se basa en patrones geométricos muy precisos y bien definidos, los diseños finales tienen una apariencia muy compleja pero con unas nociones básicas de geometría y un poco de práctica cualquiera puede dibujar entrelazos o trisqueles. El problema con la cruz de Inchbrayock es que pertenece a la fase final del estilo, cuando los artesanos ya no seguían de forma fiel esos patrones geométricos que marcaban el canon del estilo, podríamos decir que trabajaban de forma más libre prescindiendo de compases y escuadras. Imaginad un dibujo técnico hecho a mano alzada. Eso sería Inchbrayock. Derek Hull, en el libro que cito más arriba, dice del diseño de esta cruz que: “El aspecto más interesante de este diseño es la forma en que el artista ha combinado dos motivos completamente diferentes para que las key patterns (el motivo similar a las grecas del centro de la cruz) fluyan en las espirales y viceversa. El diseño es dinámico y su patrón es impredecible. No sería posible reconstruir ninguna parte del diseño si la piedra se hubiera roto y se hubieran perdido las piezas.” Él es profesor de ingeniería y, para dibujar el diagrama de la cruz de Inchbrayock que aparece en su libro, tuvo que basarse en fotografías y calcos del original porque, de otra forma, éste sería irreproducible. Parece poco probable que un cantero del siglo XIV pudiese reproducir, tan fielmente, el diseño de la pieza original estando ésta a miles de kilómetros.

El fake de la cruz picta de Álora

Hoy un amigo mío ha compartido en facebook una noticia sobre la ‘cruz celta de Álora‘ (puedes ver la noticia original aquí). Según parece, esta estela, fue encontrada de forma casual en 2003, cerca de la localidad malagueña de Álora y tiempo más tarde fue donada al museo de historia local por la persona que la había encontrado.

He de reconocer que, a pesar de ser un auténtico friki en lo que se refiere al arte celta, jamás había oído mencionar dicha pieza ni había leído ninguna referencia sobre ella. Lo más sorprendente de todo es que parece auténtica, no es la cruz celta que estamos acostumbrados a ver en las películas, sino que es una cruz picta muy tosca y con una ornamentación enigmática. Si alguien hubiese querido labrar una cruz celta para hacerla aparecer en un contexto exótico (Málaga), intentando hacerla pasar por una pieza arqueológica seguramente habría labrado una cruz con un diseño menos complicado.

Según nos narra Mónica Arrizabalaga en su artículo para ABC la arqueóloga responsable del Museo Municipal de Álora, Dª María José Sánchez, no dudaba de la autenticidad de la pieza pero no encontraba una explicación de cómo podría haber llegado hasta Álora tal estela celta. Es ahí, donde el historiador antequerano D. Isidoro Otero, plantea la hipótesis de que esa cruz esté relacionada con Sir James Douglas y su participación en la toma del Castillo de Teba, acción militar en la que dicho caballero escocés y la mayoría de sus hombres perecen. Según el señor Otero los huesos y el corazón embalsamado de Sir James fueron llevados de nuevo a Escocia por los escoceses que sobrevivieron a la toma de Teba, pero el resto de su cuerpo debió de ser enterrado cerca de Álora y sus hombres bien pudieron levantar una lápida para honrar el sepulcro de su señor, una lápida labrada con ornamentos de inequívoco origen celta.

Cruz celta, con las características de las que se erigían en el noroeste de Escocia; caballero escocés muerto en batalla al que homenajean sus hombres… Todo parece encajar de una forma perfecta, más si tenemos en cuenta que hablamos de Álora en Málaga ¿Con qué otra cosa podría relacionarse la estela celta del museo? Casi todos parecen haber pasado por alto que la Batalla de Teba, y por tanto la muerte de Sir James Douglas, se produjeron en 1329; las estelas pictas con las que parece tener paralelismos la de Álora se labraron entre el siglo VI y el IX. En el mejor de los casos hay una brecha de 400 años entre la expedición de Sir James Douglas y las cruces de ese estilo. Ni la  señora Sánchez, responsable del museo, ni el señor Otero han prestado atención a un  pequeño detalle de 4 siglos.

Que haya ese desfase de 400 años entre el paso del caballero escocés por Álora y el estilo de la pieza escultórica sólo descarta que ambos estén relacionados, pero la estela podría seguir siendo auténtica… pero desgraciadamente no lo es, parece auténtica pero es un a falsificación. Su estilo tosco y poco elegante, su iconografía enigmática, su estilo inequívocamente picto parecen confirmar su autenticidad pero en realidad sólo confirman su falsedad, porque la de Álora es una copia exacta, una reproducción de la Inchbrayock Cross que actualmente puede verse en el Montrose Museum de Escocia.

¿Quién se ha molestado en organizar esta gigantesca broma? Alguien con mucho tiempo libre y un conocimiento del arte medieval escocés bastante amplio, la de Inchbrayock no es una cruz muy conocida, pero no soy capaz de entender cómo su reproducción ha pasado años en el Museo de Álora sin haberse comprobado su autenticidad, a mí me ha llevado una tarde de domingo. Es una pena, porque la de Sir Douglas es una de esas historias que me fascina y tenía pensado contarla en este blog.

Foto de la Cruz de Álora: Juan José Acedo (Museo de Álora)