Thiess de Kaltenbrun: el Sabueso de Dios

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Si Álex de la Iglesia conociese esta historia la convertiría en una película, al menos eso creo yo. El caso de licantropía del sueco Thiess de Kaltenbrun es uno de los más curiosos de la historia, aúna elementos muy cinematográficos (de terror de serie B de los 50) con un drama judicial y, lo mejor de todo, es un hecho totalmente real.

En 1691 un ya muy anciano Thiess fue llamado a juicio en calidad de testigo, se había producido un robo en la iglesia local y se creía que él podía haber visto algo. En el pueblo existía la creencia de que el viejo podía transformarse en lobo pero, en un principio, el tribunal no estaba interesado en esas circunstancias. El viejo, consciente de lo que sus vecinos pensaban de él, admitió libremente durante el juicio que él había sido un wahrwolff (hombre-lobo) pero que ya llevaba más de 10 años sin abandonar la apariencia humana. A continuación, desgranó el más fantástico relato de licantropía que se haya narrado nunca.

Thiess ya había acudido a los tribunales 10 años antes, para acusar a un granjero local de haberle roto la nariz. Según había declarado entonces había descendido al infierno transformado en lobo, allí, se enfrentó al granjero que era un brujo que servía al demonio y, en el transcurso de la lucha, el granjero le había roto la nariz con un cayado decorado con crines de caballo. El juez del caso desestimó la acusación y tomó las declaraciones de Thiess como los desvaríos de un viejo. Ahora, en 1691, los jueces de tomarían un poco más en serio su historia. Tres noches al año (Pentecostés, San Juan y Santa Lucía) él y otros como él se transformaban en lobos, robaban algunas reses de las granjas locales y las devoraban. A continuación ponían rumbo al infierno, que era una isla al otro lado del mar y allí combatían al demonio y a sus servidoras las brujas y esto lo hacían porque ellos detestaban al demonio y eran los sabuesos de dios. Del resultado de esas batallas entre brujas y licántropos dependía la cosecha del año, si los lobos eran derrotados por los servidores del demonio el pueblo pasaría hambre y penurias, debían de recuperar además cuanto pudiesen del grano y el ganado robado por las brujas y devolverlo al mundo de los hombres.

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La capacidad de transformarse en lobo la había adquirido en su juventud siendo vagabundo, un compañero había brindado con él pronunciando un conjuro que le había convertido en licántropo. Thiess admitió en el juicio que él podía traspasar esa capacidad también a otros usando el mismo método: expirar tres veces sobre la jarra de bebida y brindar diciendo tú serás como yo, si la otra persona bebía de esa jarra se convertiría en hombrelobo. Pero él afirmó no haber traspasado esa capacidad a nadie.

A las preguntas de los jueces de si era devoto luterano y acudía con regularidad a la iglesia, admitió que no iba a misa porque era demasiado anciano para entender aquellos ritos. Durante el juicio también se demostró que, además de sus correrías lobunas nocturnas, Thiess era sanador y conocía conjuros para bendecir el ganado y el grano, evitar los ataques de lobo y parar las hemorragias. Pese a haber admitido en el tribunal que había sido licántropo, fueron sus conjuros  y no sus transformaciones lo que le hicieron ser condenado a flagelación y destierro. Los jueces estimaron que en sus encantamientos no se invocaba ni se pedía la intermediación de dios en ningún momento, por lo tanto eran de naturaleza criminal y maligna porque alentaban a los clientes de Thiess a alejarse del cristanismo.

(1) El Ataque del Hombre-Lobo de Lucas Cranach, 1512

(2) Les Lupins de Maurice Sand, 1858

De Osos y Reyes: el Rey Imprudente (I)

Uno de los episodios más conocidos, a nivel popular, de los tres siglos de historia del Regnum Asturum es la muerte de nuestro segundo monarca, Fáffila (o Favila), a manos de un oso en el segundo año de su reinado. Las crónicas asturianas apenas dedican una lacónica frase al rey, su reinado y su pintoresca muerte, siendo la Sebastaniense la que más se extiende

“Filius eius Faffila in regno successit. Qui propter paucitatem temporis nihil istorie dignum egit. Quadam occasione leuitatis ab urso interfectus est an. regni sui secundo era DCCLXXVII” (1)

Lo que la mayoría conocemos, en cambio, es la narración que hace de dicho suceso Fray Prudencio de Sandoval, que narra la desdichada jornada de caza ya bien entrado el siglo XVII. Éstas son sus palabras:

“Como el rey D. Favila fuese venido a esta vega, o cerca de Santa Cruz. Una gran cabalgada de moros que habían entrado a correr aquellas montañas teniendo sus tiendas en el campo cerca de la ermita que digo de Santa Cruz sin quitarse el saco de malla que traía con el pavés (escudo oblongo que cubre casi todo el cuerpo) en la mano y la espada en la cinta, quiso ir a montería. Su mujer la reina Froiliuba, dándole el corazón saltos con temor de algún mal suceso, porfiaba con el rey que se desarmase, que venia cansado de pelear y que dejase por aquel día la caza. Tirábale del faldón de la ropa pidiéndole con lágrimas y palabras de amor que se apease. El rey porfiaba en ir y tomando un azor en la mano se despidió de la reina; y ella con mucho sentimiento le abrazó y besó, quedando muy lastimada por los secretos anuncios que le daba el alma. El rey subió por un monte que está cerca de la vega, que se llama sobremonte al lugar de Helgueras, metióse en un vallecillo que hace ese monte y yendo sólo se topó con un oso; osada y atrevidamente, soltando el pájaro que llevaba echó mano de su espada y embrazó el pavés, cerró con el oso dándole una estocada por los pechos o hijadas, más no bastó en quitar al oso que no se abrazase con el rey, y le hiriese hasta matarle sin tener quien le ayudase. En el lugar donde los suyos le hallaron muerto está hoy una cruz.” (2)

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Podríamos decir que el juicio de la historia ha sido implacable con Fáffila que ha pasado a la posteridad como rey imprudente, disoluto y reacio a la guerra con los musulmanes…  El oso es un elemento puesto en su camino por la providencia y, su muerte, restaura el destino último de la monarquía ástur: iniciar el proceso de la reconquista (como vemos, esta interpretación es una narración de los hechos hecha a posteriori, que trata de encajar el suceso en una visión providencialista de la historia). Pero ¿Es ése un juicio justo? La laxitud de las fuentes escritas más cercanas al monarca, las crónicas escritas en tiempos de Alfonso III, resulta cuando menos sospechosa; otras narraciones posteriores del suceso, escritas varios siglos más tarde, no son más que relatos alegóricos del suceso que no aportan ningún dato que podamos considerar fidedigno a la historia… Sólo podemos elucubrar sobre la muerte del heredero de Pelayo y su verdadero papel en la historia pero, por suerte, se nos da bien hacer elucubraciones.

Las principales hipótesis sobre la muerte de Fáffila se mencionan en la Wikipedia y, en un ejercicio de inusitada originalidad, voy a ceñirme a ellas pero extendiéndome en la que, a priori, parece la hipótesis más improbable:

  • La primera es la que conocemos popularmente, un rey imprudente, más preocupado por satisfacer sus pasiones que por los asuntos de estado, muerto en un accidente de caza.
  • La segunda es el asesinato político, una vieja tradición en la corte del Reino de Toledo, seguramente es la más razonable desde el punto de vista histórico. La muerte de Fáffila supuso la subida al trono de Alfonso I y el cambio de línea dinástica, Alfonso I es yerno de Pelayo y sube al trono cuando la legitimidad disnástica dicta que deberían ser los hijos de Fáffila los herederos del joven reino, sin embargo, los nietos o nietas de Pelayo desaparecen de la historia en el mismo momento que su padre es despedazado por el oso (como digo es la opción más verosímil y la que hubiera elegido George R.R. Martin).
  • La tercera, que es a la que vamos a dedicar más tiempo, es la que dice que el segundo rey del Regnum Asturum muere durante un viejo ritual pagano en el que debía probar sus dotes para ejercer el liderazgo en una sociedad eminentemente guerrera. Es una hipótesis muy sugerente y, aunque en algunos momentos puede parecer descabellada, podría esconder algún viso de realidad, pero para poder tomárnosla en serio primero deberíamos probar ciertas premisas, a saber: la sociedad ástur, al menos una parte sustancial, ha de seguir siendo pagana; el oso ha de ser un animal considerado sobrenatural y sagrado; la caza de dicho animal sagrado ha de tener connotaciones ritualísticas.

(1) “Le sucedió en el trono su hijo Fáffila. Este, por lo escaso de su tiempo, no hizo nada digno de la historia. A causa de una ligereza fue muerto por un oso, en el segundo año de su reinado, en la era 777 (año 739)”Crónica Ad Sabastianum, 890 (Aprox)

(2) Fray Prudencio de Sandoval, Historia de los Cinco Obispos, 1639

(3) Estos relieves del templo románico de San Pedro de Villanueva (Cangues d’Onís) suelen relacionarse tradicionalmente con la versión popular de la muerte de Fáffila.

VAESEN de Johan Egerkrans

Ellos pueden parecer como nosotros, pero no son de este mundo. Ellos tienen muchos nombres y muchas apariencias. Son esquivos, cautivadores y peligros.” El ilustrador sueco Johan Egerkrans nos presenta, en las páginas de este libro, un completo catálogo de las criaturas mágicas del rico folklore escandinavo. Su personal estilo artístico vuelve a mostrarse excepcionalmente adecuado para este género y, si no conocéis el trabajo de este artista, os recomiendo que aprovechéis la ocasión para echar también un vistazo a su otro libro Nordic Gods, mientras esperamos por la versión inglesa de su último libro que acaba de publicarse en sueco De Odöda (Los No-Muertos).

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Pero volvamos al volumen del que nos ocupamos hoy, Vaesen, todos los que en alguna ocasión nos hemos interesado por el folklore y sus criaturas sabemos que uno de los más ricos y complejos es el de Escandinavia. Con todo ese material a su disposición Egerkrans construye un volumen donde, además de sus estupendas ilustraciones, nos ofrece una clasificación de ese extenso mundo feérico, a saber: espíritus de la naturaleza, las hadas y los gnomos; los espíritus familiares, que son los utilizados por las brujas para hacer cumplir sus mandatos; los cambiapieles, como los licántropos; los espíritus de los muertos y no-muertos; y, por último, los monstruos propiamente dichos. Aunque la portada y la temática del libro puedan haceros pensar que es un trabajo para niños, el estilo de las ilustraciones de Egerkrans quizás resulte demasiado oscuro en algunas ocasiones… Yo no se lo mostraría a niños demasiado impresionables.

Ficha técnica:

VAESEN: Spirits and monsters of Scandinavian folklore collected and illustrated by Johan Egerkrans

Edición en inglés de 2017 del original en sueco publicado en 2013, traducción al inglés de Susan Beard

128 páginas

ISBN: 918-91-32-18194-8

(1) Loki como Señor del Ragnarök de Johan Egerkrans ©2016, extraído su libro Nordic Gods

(2) Jätte, Mara & Gast Ilustraciones de Johan Egerkrans ©2013 extraídas del libro Vaesen

 

Titivillus, el demonio patrón de los escribas

Cuando uno de los monjes medievales que se afanaban en copiar metódicamente libros cometía un error al trascribir los textos, o cuando la tinta se derramaba sobre su trabajo, esto podía deberse a que los escribas medievales trabajaban durante largas horas con una luz insuficiente o, quizás, a la labor de zapa realizada por este diablillo que respondía al nombre de Titivillus o Tutivillus. De su existencia da testimonio, por primera vez, Juan de Gales en este fragmento de su obra Tractatus de Penitentia, del año 1265:

 Fragmina verborum Titivillus colligit horum
    Quibus die mille vicibus se sarcinat ille (1)

Su título de demonio patrón de los escribas se lo gana a base de distraer a los esforzados calígrafos, haciendo que éstos se coman sílabas u olviden palabras enteras de las obras que transcriben, otra de sus especialidades es hacer que se derramen los tinteros sobre las obras casi terminadas (en mi caso, cuando dibujo, este molesto ser toma forma de gato, que se llama Cooper, y pasea sobre mis ilustraciones cuando la tinta aún esta fresca).

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A este demonio suele representársele llevando un saco a la espalda, en el que va guardando las palabras y sílabas que consigue hacer olvidar a los calígrafos. Titivillus acarrea todos los días su saco cargado de errores al infierno y, allí, se archivan cuidadosamente para ser usados durante el último juicio de los escribanos perezosos que no prestaron la suficiente atención a su trabajo.

Imagen principal Titivillus de Kythera de Anevern ©2013

(1) Titivillus recoge fragmentos de estas palabras. Con los que llena su saco mil veces al día

(2) Virgen de la Misericordia de Diego de la Cruz (Titivillus aparece representado acarreando un hatillo de libros en el ángulo superior derecho.

 

Felipe II y el pudding inglés de ciruelas

Enigmático título el de la entrada de hoy ¿Verdad? Voy a salirme un poco de la temática habitual del blog para contaros la curiosa historia de una adivinanza. Ya sé que, tratando los temas que suelo tratar aquí y puestos a hablar de adivinanzas, lo normal sería hablar de los 35 enigmas que plantea Odín (aparentando ser Gestumblindi) al rey Heidrekr o, quizás, recordar como consigue Bilbo Bolsón el anillo… Pero sé perfectamente que la mayoría de vosotros ya conoce esas historias, así que, he preferido traeros la de otra adivinanza mucho más modesta.

La historia de la adivinanza que os voy a plantear la conocí en el Twitter de @oldweirdbritain (os recomiendo vivamente que le echéis un ojo) y me cautivo inmediatamente. Aparentemente es una receta de repostería disfrazada en forma de adivinanza… Pero podría tener otra lectura no tan obvia. Os dejo juzgar a vosotros:

Flour of England, fruit of Spain,
Met together in a shower of rain;
Put in a bag tied round with a string,
If you’ll tell me this riddle, I’ll give you a ring (1)

La solución más evidente es el plum pudding o pastel de de ciruelas, pero esta adivinanza del siglo XVI encierra otro acertijo con un trasfondo histórico, que es el que a nosotros nos interesa, nada más y nada menos que el matrimonio real entre Felipe II y María Tudor. El XVI fue un siglo convulso para las relaciones hispano-británicas y, la boda entre la nieta de los Reyes católicos y el hijo de su primo, fue un intento de ganar a Inglaterra de nuevo para la Europa católica y de sellar la paz entre ambas potencias.

Parece ser que, la llegada del príncipe español a costas inglesas, se produjo bajo un fuerte aguacero que se prolongó durante días, al menos hasta que los prometidos se vieron en persona por primera vez. En ese encuentro pasado por agua intercambiaron regalos de compromiso, él le entregó a María la llamada Perla Peregrina (joya que puede verse en casi todos los retratos que se hicieron de la reina durante su reinado) y, ella a su vez, le dio un anillo a Felipe… If you’ll tell me this riddle, I’ll give you a ring.

El corto reinado de María Tudor fue lo suficientemente largo para que se ganase el apodo de Bloody Mary, se estima que la esposa de Felipe envió a unas trescientas personas a la hoguera por motivos religiosos… No parece que fuese buena idea hacer ningún tipo de comentario sobre su matrimonio y, de hacerlo, era más seguro hacerlo en forma de acertijo.

Ilustración, María y su esposo Felipe, de Hans Eworth, 1558

(1) Harina de Inglaterra, fruta de España se encontraron bajo un fuerte aguacero. Mételas en un saco y amárralas con un cordel. Un anillo te daré, si adivinas qué es.